Cada vez se reduce más el margen de la alta política para llevar adelante explotaciones productivas no sustentables sin licencia social. Hace poco más de un año Mendoza dio una señal clara con miles de manifestantes marchando para decirle no a un proyecto minero que comprometía el acceso al agua en esa provincia. Ahora es el turno de Chubut, donde tanto las movilizaciones sociales en múltiples puntos de ese territorio como la evidencia científica le pusieron un freno (al menos por ahora) al intento del gobernador justicialista Mariano Arcioni de saltar la legislación vigente y habilitar proyectos de megaminería en la zona de la meseta chubutense.
Se trata, en ambos casos, de regiones con problemas crónicos de estrés hídrico falta de agua dulce), agravado además por los nuevos y más extremos patrones climáticos derivados del calentamiento global del planeta. “La megaminería representa un escenario de amenaza, frente a un sistema ambiental vulnerable que cobra especial relevancia cuando se trata de una provincia donde los recursos hídricos superficiales son escasos”, explica un informe sobre zonificación minera en Chubut elaborado por la Mesa de Coordinación Técnica del Conicet/Cenpat de esa provincia.
Dos proyectos antagónicos
En la Legislatura chubutense existen dos proyectos opuestos vinculados a la minería metalífera: uno fue presentado por Arcioni (con el aval de sus 11 ministros) y busca establecer “áreas exceptuadas” para la explotación a cielo abierto de minería metalífera, algo que la propia legislación provincial prohíbe.
El segundo proyecto, presentado a través de una iniciativa popular, apunta a garantizar los principios ambientales preventivo, precautorio y de sustentabilidad. En ese sentido, mantiene la prohibición en todo el territorio de Chubut de actividades mineras de sustancias metalíferas.
El agua, un bien escaso
La provincia de Chubut tiene un clima árido a semiárido donde el agua es un recurso escaso. El río Chubut, que abastece de agua potable a la mitad de la población de la provincia, tiene poco caudal en comparación con otros ríos de la Patagonia.
Para las nacientes de la cuenca del río Chubut se proyecta una disminución del orden del 40% en la disponibilidad del agua hacia finales de siglo que repercutirá en el caudal de todo el río.
En ese marco, los científicos del Conicet/Cenpat explicaron que a las condiciones estructurales de escasez de agua de la región hay que agregar los escenarios de cambio climático, que “generarán situaciones preocupantes de estrés hídrico en el futuro... Para las nacientes de la cuenca del río Chubut se proyecta una disminución del orden del 40% en la disponibilidad del agua hacia finales de siglo que repercutirá en el caudal de todo el río”.
“El manejo y la gestión equitativa de un recurso tan valioso como el agua en contextos de cambio climático, desertificación, expansión de actividades y aumento de la población deben estar acompañados por estudios transdisciplinares”, agregaron los especialistas en el documento difundido esta semana.
Cambio climático y vulnerabilidad
Una de las formas en las que se expresa el cambio climático en Chubut es a través los cada vez más frecuentes eventos extremos de precipitación, con promedios que pueden llegar a ser mayores a los 50 milímetros diarios.
“El grave proceso de desertificación que afecta a gran parte de la estepa patagónica exacerba los desastres que pueden generar estos eventos extremos de precipitación. Inundaciones catastróficas ya han ocurrido en la provincia, particularmente en departamentos donde ahora se discute habilitar la megaminería” subrayaron los científicos.
En ese marco, el desarrollo de proyectos de megaminería “aumenta las probabilidades de contaminación del agua superficial, subterránea y de los suelos... La megaminería representa un escenario de amenaza frente a un sistema ambiental vulnerable que cobra especial relevancia cuando se trata de una provincia donde los recursos hídricos superficiales son escasos”, concluye el reporte.
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