Otro año sin recuperar la cantidad de vientres en la ganadería argentina
La alta faena de hembras mantuvo niveles cercanos a la liquidación de stock, según Rosgan. Esto compromete la reposición y expone al sector ganadero.
Datos preliminares indican que en 2024 la faena de hembras habría estado cerca del 48%.
La ganadería argentina cerró 2024 sin lograr la recuperación de vientres productivos. A pesar de las expectativas iniciales de retención, factores como la sequía y la presión de costos influyeron en la continuidad de una faena elevada, afectando la reposición en el rodeo nacional.
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Datos preliminares del SENASA indicaron que en diciembre se faenaron 1.229.596 animales, alcanzando un total anual estimado de 13,9 millones de cabezas, un 4,2% menos que en 2023, cuando la faena superó los 14,5 millones. Sin embargo, la proporción de hembras faenadas se mantuvo alta, con 2,63 millones de vacas y 4 millones de vaquillonas procesadas.
"De confirmarse estas cifras, cerca del 48% de la faena total correspondió a hembras", indicó Rosgan, lo que es "muy cercano al 48,1% registrado en 2023, pleno año de sequía, cuando el stock de hembras perdió unos 900 mil vientres".
El clima y su impacto en la reposición de vientres en la ganadería argentina
El informe recordó que en 2023 la alta faena, sumada a la sequía, llevó a una caída del stock nacional de 54,2 millones a 52,8 millones de cabezas, perdiéndose más de 1,5 millones de animales. El año que acaba de concluir, la faena se redujo en apenas 700 mil cabezas, mientras que la proporción de hembras jóvenes en la faena continuó limitando la recuperación de vientres productivos.
Rosgan estimó que, descontando las hembras faenadas y considerando una reposición y mortandad moderada, "el stock de vientres útiles podría disminuir entre 500 mil y 800 mil cabezas en comparación con el cierre del año anterior".
Aunque se proyecta una mejora en los porcentajes de parición y destete, el informe advirtió que la falta de vientres suficientes no solo restringe el potencial reproductivo, sino también las posibilidades de expansión en ciclos climáticos más favorables. "Una cantidad de vientres productivos que no se consolida genera mayor exposición a variables fuera de control, como el clima", destacó Rosgan.





