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Vacaciones con chicos en casa: las claves para evitar el estrés y la culpa durante el verano

La psicopedagoga Florencia Engler dio herramientas en AIRE para acompañar a las infancias en vacaciones, bajar la exigencia, usar pantallas con criterio y priorizar el descanso.

Con el cierre del ciclo lectivo, las rutinas cambian puertas adentro y aparece un desafío que se repite cada verano: cómo convivir con el tiempo libre de los chicos mientras los adultos continúan con sus obligaciones diarias. Sobre este tema, la licenciada en psicopedagogía Florencia Engler brindó herramientas y reflexiones en diálogo con el programa Cuál es el plan, que se emite por AIRE.

Cuando los chicos descansan y los adultos no

Durante las vacaciones, muchos niños pasan más tiempo en casa, mientras madres, padres y cuidadores siguen trabajando. Esa convivencia entre tiempos distintos suele generar cansancio, ansiedad y momentos de tensión. “Perder la paciencia es algo normal, nos pasa a todos”, señaló Engler durante la entrevista, y remarcó que no existen las vacaciones plenas para los adultos y que es clave reconocer ese desgaste.

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La entrevista completa a Florencia Engler en AIRE

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Pantallas: aliadas, no enemigas

Uno de los principales focos de conflicto aparece con el uso de pantallas. La especialista aclaró en AIRE que no son negativas en sí mismas, siempre que no reemplacen por completo el juego, el intercambio y la creatividad. “Un ratito de pantalla no hace daño”, explicó, y recomendó priorizar juegos que inviten a pensar, planificar y tomar decisiones, en lugar de una actitud pasiva frente a la pantalla.

En ese sentido, destacó la importancia de los juegos que estimulan las funciones ejecutivas, como la anticipación, la planificación o el trabajo en equipo, habilidades clave para el aprendizaje y el desarrollo futuro.

Las vacaciones también son un tiempo clave para que los chicos frenen y recuperen energías.
Las vacaciones también son un tiempo clave para que los chicos frenen y recuperen energías.

Las vacaciones también son un tiempo clave para que los chicos frenen y recuperen energías.

No estar disponibles todo el tiempo también está bien

Engler subrayó un mensaje central para las familias: ser buenos padres no implica estar disponibles el 100% del tiempo. “Eso es imposible y genera mucha culpa”, afirmó en Cuál es el plan. Compartir no siempre significa jugar o hablar constantemente, sino también involucrar a los chicos en tareas cotidianas como cocinar, ir al supermercado o poner la mesa.

Planificar sin sobrecargar

Pensar actividades simples y anticiparlas puede ayudar a evitar conflictos. Armar un cronograma visual con propuestas como “cine en casa”, “picnic en el living” o “campamento bajo la mesa” permite que los chicos sepan qué esperar y participen en la organización. La clave, según la especialista, es que no recaiga todo en el adulto y que los niños puedan asumir un rol activo.

Bajar la exigencia y aceptar el aburrimiento ayuda a reducir tensiones en casa durante el verano.
Bajar la exigencia y aceptar el aburrimiento ayuda a reducir tensiones en casa durante el verano.

Bajar la exigencia y aceptar el aburrimiento ayuda a reducir tensiones en casa durante el verano.

Aburrirse también es aprender

Lejos de ser algo negativo, el aburrimiento cumple una función fundamental. “En el aburrimiento aparecen ideas”, explicó Engler al aire. Recomendar sin resolver, ofrecer opciones sin imponer y permitir cierta frustración forma parte del aprendizaje y del desarrollo de la autonomía.

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Vacaciones para frenar, no para exigir

La psicopedagoga remarcó que no es necesario “hacer practicar” contenidos escolares durante el verano. Las vacaciones son un tiempo de pausa, especialmente en un contexto donde las infancias llegan muy cargadas de actividades y exigencias durante el año. “Después somos los adultos los que tenemos que sostener a un niño agotado”, advirtió.

Aprender también sucede en lo cotidiano: leer precios en el supermercado, armar una lista de compras o planificar un viaje familiar son situaciones que estimulan el lenguaje, el pensamiento y la planificación sin que los chicos lo vivan como una obligación.

Los seres humanos suelen no llevarse bien con el tiempo de ocio. Y más los adultos con el de sus hijos.
Los seres humanos suelen no llevarse bien con el tiempo de ocio. Y más los adultos con el de sus hijos.

Los seres humanos suelen no llevarse bien con el tiempo de ocio. Y más los adultos con el de sus hijos.

Bajar la exigencia para un verano más sano

El mensaje final, compartido en AIRE, apunta tanto a las infancias como a los adultos. Frenar, descansar y permitir tiempos más flexibles resulta necesario para volver al ciclo lectivo con mayor bienestar. “Las vacaciones tienen que ser una pausa real”, concluyó Engler, y ese descanso empieza por bajar la exigencia y aceptar que no todo tiene que estar perfectamente organizado.