El avión de Kamala Harris tuvo que devolverse el domingo tras un problema técnico cuando la vicepresidenta de Estados Unidos despegó hacia Guatemala en su primer viaje internacional. “Estoy bien, estoy bien”, aseguró Harris mientras hacia un gesto con los dos pulgares hacia arriba tras el aterrizaje, añadiendo, no obstante, que “todos rezamos un poco, pero estamos bien”.
Un ruido inusual en el avión de Kamala Harris
Tras hora y media de espera la vicepresidenta partió finalmente a bordo de un nuevo aparato. “Se trata de un problema técnico. No hay grandes problemas de seguridad” para la exsenadora de California, dijo su portavoz Symone Sanders.
Una reportera a bordo del avión, el Air Force Two, describió un “ruido inusual del tren de aterrizaje durante el despegue”. “Pero el aterrizaje (...) fue completamente normal”, dijo.
Kamala Harris y su reunión con Alejandro Giammattei
Harris se reunirá el lunes con el presidente guatemalteco, Alejandro Giammattei, actualmente cuestionado por su falta de compromiso en el combate contra la corrupción.
El encuentro tendrá lugar en un ambiente tenso por críticas a jueces y fiscales independientes, un tema que preocupa a Washington. Uno de los casos es el hostigamiento que ha denunciado Juan Francisco Sandoval, jefe de la Fiscalía Especial Contra la Impunidad (FECI).
“Guatemala está sufriendo una regresión acelerada en el campo de los derechos humanos. Se ha instaurado un clima de persecución contra los disidentes (...), lo cual recuerda a las dictaduras militares que creímos haber erradicado a finales del siglo XX”, señaló el ombudsman guatemalteco Jordán Rodas.
Conversaciones francas y honestas
Rodas, quien pidió a Harris presionar a Giammattei, aseguró que las “condiciones” descritas hacen “imposible esperar progresos reales en la lucha contra la corrupción y remover las raíces que causan las migraciones irregulares”.
Sobre el tema, Harris ha asegurado que buscará “conversaciones muy francas y honestas” en Guatemala sobre la lucha contra la corrupción, el crimen y la violencia.
Un pequeño grupo de manifestantes, vinculados a grupos de derecha y militares retirados, simpatizantes del expresidente Donald Trump, rechazó la llegada de Harris fuera de la FAG al acusarla de “marxista” y de querer manipular al país con sus “políticas de izquierda”.
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