menu
search
Actualidad Ciudad de Santa Fe | pobreza |

Suben los precios, aumenta la demanda alimentaria en comedores de la ciudad de Santa Fe y la situación se vuelve cada vez más difícil

La demanda alimentaria en los espacios comunitarios de la ciudad de Santa Fe va en aumento. Desde esos lugares aseguran que el incremento del precio de la comida es preocupante y las partidas de dinero que reciben del Estado para sostener la actividad "no alcanzan".

La pobreza se traduce en necesidad. En un país como la Argentina, donde más del 40% de la población es pobre y donde la inflación en alimentos supera largamente el 100% anual, la demanda alimentaria en los espacios comunitarios que ofrecen un plato o ración de comida es constante. Los precios de los alimentos se encarecen y el dinero cada vez alcanza para adquirir menos cantidad de mercadería.

La única certeza de los voluntarios que trabajan en merenderos y comedores comunitarios es que "no alcanza". Así lo repiten aquellos que a diario observan con preocupación el aumento de los precios de las mercaderías y el número de personas que llegan para acceder a un plato de comida o vianda que, más tarde, compartirán con sus familias en sus viviendas.

La asociación civil Pequeñas Estrellas cuenta con cuatro espacios que hoy funcionan como comedores en la zona de la Costa: uno en La Guardia, otro en El Bañado, otro en la Vía Muerta y un último en Colastiné Norte.

Comedor Comunitario Vecinal Santa Rosa de Lima 2
En el oeste de la ciudad, hace 26 años funciona el comedor comunitario de Santa Rosa de Lima en la sede de la vecinal.

En el oeste de la ciudad, hace 26 años funciona el comedor comunitario de Santa Rosa de Lima en la sede de la vecinal.

En total, 22 personas trabajan y asisten a alrededor de 60 familias, lo que se traduce en 300 personas por comedor. "Hace seis años que estamos, empezamos mucho antes de la pandemia. Arrancamos con una olla viendo la necesidad que estaba dándose y que fue aumentando. Hoy tenemos cuatro lugares donde no damos abasto, porque el esfuerzo que se hace es infrahumano", destaca Mariano Belgradi, titular del espacio, en diálogo con AIRE.

Desde la asociación Pequeñas Estrellas estiman que entre los cuatro espacios reparten en promedio más de 2.000 raciones diarias de comida. "Es un número importante que venimos manejando hace tiempo", recalca Belgradi. Hoy los comedores funcionan bajo el sistema de viandas, a través del cual uno de los integrantes de la familia acude con un recipiente para consumir en su casa. En la mayoría de los casos se trata de familias numerosas".

LEER MÁS ► La inflación se acelera en Santa Fe: en marzo fue récord de 7,8% y casi 102% en un año

"Hay mucha gente que no tiene dónde vivir o situaciones muy problemáticas, así es el panorama", agregó. Desde la entidad destacaron la ayuda que reciben de parte del Ministerio de Desarrollo Social, pero a pesar de ello remarcan que la inflación afecta la compra de los alimentos y que por ese motivo se hace cada vez más complejo atender la creciente demanda.

"Viene más gente y el presupuesto es el mismo"

En el oeste de la ciudad, hace 26 años funciona el comedor comunitario de Santa Rosa de Lima, en la sede de la vecinal del barrio. En el espacio reciben, en promedio, a 95 familias que asisten todos los días por un plato de comida.

"Cada vez se hace más difícil, porque viene más gente, el presupuesto es el mismo y las cosas aumentan todos los días. Tenemos bastantes problemas, la estamos peleando como se puede", sostuvo Miguel Verón, presidente de la vecinal de Sana Rosa de Lima.

"No nos alcanza, la mercadería aumenta todos los días. Lo que uno vaya a comprar aumenta, la carne, el pollo, todo se fue a las nubes. Está complicado", reitera el referente social.

LEER MÁS ► Cuánto necesita una familia argentina para no ser pobre

El comedor funciona bajo un sistema de fondos mensuales que se actualizan cada seis meses. A pesar de que se abonan en tiempo y forma, hoy los constantes aumentos de los alimentos generan que el dinero no alcance.

Verón agradece la donación del pan que recibe a diario de parte de una familia de Santo Tomé, lo cual es un alivio. Además, de las verduras y frutas que a veces llegan al comedor ubicado en Tucumán 4550. "Nosotros no teníamos tanta gente, hoy hay 95 familias y entre ellos algunas nuevas", agregó el referente, al mismo tiempo que explica que cuentan con un sistema para contabilizar los datos de las familias.

TAMBIÉN PODÉS LEER