En diálogo con AIRE, Irina Sosa, licenciada en enfermería, supervisora y miembro del Comité de Lactancia del Hospital Iturraspe, destacó la necesidad de brindar contención a las personas que amamantan y remarcó que dar la teta no es un acto individual, sino colectivo, que involucra al sistema de salud, a las familias y a la sociedad en su conjunto.
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“Dar la teta no siempre es fácil”: por qué el apoyo es fundamental
Sosa explicó que amamantar puede ser un momento placentero, pero también representar un desafío. “Es un proceso que se construye con información, paciencia y acompañamiento. Si no hay un entorno saludable, puede volverse muy difícil”, advirtió.
Según la profesional, el acompañamiento no debe limitarse al ámbito familiar, sino que debe incluir al personal de salud. “Necesitamos que los equipos estén capacitados, que sepan cómo ayudar a prender al bebé, cómo contener a la madre, cómo sostener este acto de amor que es alimentar con leche humana”, explicó.
Beneficios de la lactancia para el bebé, la madre y el ambiente
Dar la teta favorece el desarrollo físico y emocional del bebé, fortalece el vínculo afectivo con la madre y aporta seguridad a quien amamanta. Además, tiene beneficios para la salud de la persona gestante, como contribuir a la recuperación postparto y a la regulación del peso corporal.
Sosa también resaltó un aspecto poco visibilizado: el impacto ambiental. “La lactancia materna reduce el uso de fórmulas, envases y transporte industrial, por lo tanto, contribuye a cuidar el medio ambiente”, explicó.
La hora de oro y el respeto por los tiempos de cada binomio
Uno de los momentos clave en el inicio de la lactancia es la llamada “hora de oro”, que se da inmediatamente después del nacimiento. “Si el bebé está en condiciones y la mamá también, se busca que se prenda al pecho en esa primera hora de vida. Ese momento es fundamental”, señaló Sosa.