Un homicidio estremece a la localidad de San Fernando, donde una mujer degolló a su expareja mientras dormía en su casa. Tras cometer el crimen, la asesina se dio a la fuga, pero pocas horas después se entregó a la Policía.
De acuerdo con información de fuentes policiales, Héctor López (44) y Rosa Quiñonez (42) estaban separados hace un tiempo, pero, según lo declarado por los vecinos, tenían buena relación.
El hombre vivía con uno de sus hijos de 19 años, ya que ambos trabajan juntos como chefs, pero como tenían que hacer un trabajo particular cerca de lo de la exmujer, decidieron pasar la noche en la casa de ella.
El crimen fue descubierto por el hijo que tienen en común, quien despertó por la mañana debido a un fuerte golpe que escuchó en la habitación contigua. Con temor, el joven fue hasta el dormitorio de sus padres, donde se había producido el ruido sospechoso y se encontró con una imagen escalofriante. Su padre desangrado en medio de la habitación, muerto, y el arma homicida tendida sobre la cama.
Cómo ocurrió el homicidio de San Fernando
El hecho ocurrió alrededor de las 3.30 de la mañana, aunque recién a eso de las 7 fue el propio hijo quien descubrió la escena del crimen, con el cuerpo de su padre desangrado en la cama. El joven se despertó por un fuerte golpe que se sospecha podría haber sido por el asesinato o bien el intento de fuga de la atacante.
"Mis papas cenaron sin ningún problema y se fueron a dormir", le contó el joven la Policía. Y agregó: "A las siete de la mañana escuché un golpe y cuando me asomé estaba mi papá bañado de sangre".
Aparentemente, la expareja habría comenzado a discutir y, luego de que el hombre confesara que había iniciado una relación con otra mujer, Rosa le propinó el ataque que terminaría con su vida. Tras las pericias, los investigadores encontraron no solo el arma homicida, sino también otro cuchillo escondido bajo el colchón.
Tras haber degollado a su exmarido, la agresora se escapó y se refugió en una carnicería cercana, donde creen que tendría amigos.
Pasaron tres horas desde el crimen hasta que se entregó en la Comisaría del barrio, a tan solo seis cuadras de distancia de su casa. Llegó a pie y se entregó en la comisaria segunda de San Fernando con dos prendas de ropa llenas de manchas de sangre.
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