La llegada de Grisel Tamborro a la Casa Rosada
Grisel Tamborro, de 32 años, conoció a Alberto Fernández y a Julio Vitobello durante un viaje al exterior en un chárter privado contratado por el anterior gobierno en plena pandemia de COVID-19. Según fuentes consultadas por Clarín, Tamborro fue asignada al área de "Salones y Eventos" dentro de la Dirección General de Servicios Generales.
Sin embargo, su paso por este sector no estuvo libre de polémicas, ya que se enfrentó con una funcionaria debido a sus ausencias y al cobro de horas extras cuestionables.
A pesar de los conflictos, Tamborro se mantuvo en su cargo y protagonizó dos episodios que despertaron sospechas entre sus compañeros de trabajo. En 2021, fue llamada a la oficina del secretario de la "pre-privada" del Presidente, un gesto que llamó la atención al ser una empleada sin rango jerárquico.
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Además, defendió a un director despedido por el subsecretario Julián Massolo, logrando que este fuera reubicado en la Cancillería.
El episodio que más sospecha levantó fue la visita de Tamborro a la Quinta de Olivos el 31 de marzo de 2021. Según registros oficiales, ingresó a las 21 horas y se retiró a las 21:59, siendo la última persona en ver a Fernández esa noche. Este hecho fue calificado como "inusual" por un exfuncionario, quien sugirió que podría haber habido algo más que una simple conversación entre ellos.
El despido y las acusaciones de Milei
Con la llegada de Javier Milei al poder, Tamborro fue víctima de las cancelaciones de contratos que afectaron a numerosos empleados. En febrero pasado, fue desvinculada de su puesto antes de la gran purga que el nuevo gobierno llevó a cabo.
El tema no pasó desapercibido para Milei, quien en un posteo en X calificó la situación como "prostitución financiada por el Estado", en referencia a las acusaciones de infidelidad de Fabiola Yañez contra Fernández. Según Milei, el problema radica en que las acciones del exmandatario habrían sido pagadas con el dinero de los contribuyentes argentinos.