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Nuevos hallazgos en La Perla: cómo la antropología forense reconstruye la verdad de los desaparecidos

Juan Nobile explicó en Aire los nuevos hallazgos en La Perla y cómo la antropología forense aporta ciencia, verdad y justicia en la búsqueda de los desaparecidos.

Juan Nobile es antropólogo forense, docente e investigador, e integra desde hace 23 años el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF). En diálogo con el programa “Por Ahora”, que se emite por AIRE, explicó en detalle el trabajo científico y humanitario que desarrolla el organismo, con especial foco en los nuevos hallazgos registrados en 2025 en el ex Centro Clandestino de Detención La Perla, en Córdoba.

La entrevista permitió dimensionar el alcance de una tarea que combina ciencia, derechos humanos y justicia, orientada a identificar y restituir los restos de personas desaparecidas por el terrorismo de Estado, pero también a aportar pruebas fundamentales en causas judiciales por delitos de lesa humanidad.

Hallaron restos humanos en el ex centro clandestino de detención "La Perla"

Embed - Hallaron restos humanos en el ex centro clandestino de detención "La Perla"

El origen del Equipo Argentino de Antropología Forense

Nobile recordó que el EAAF surge a partir de una demanda colectiva de los familiares de personas desaparecidas tras la última dictadura cívico-eclesiástico-militar. Frente a miles de casos sin respuesta, comenzó a construirse una metodología científica capaz de identificar restos humanos y devolverlos a sus familias.

“El principio fundante es humanitario”, explicó. La identificación y restitución de restos permite brindar verdad sobre lo sucedido, certificar la muerte y posibilitar los duelos y rituales propios de cada cultura. En paralelo, ese mismo trabajo constituye un aporte clave para la justicia.

Ciencia al servicio de la justicia

Desde sus inicios, la antropología forense en Argentina quedó estrechamente vinculada a los juicios por delitos de lesa humanidad. Los datos obtenidos en excavaciones, exhumaciones e identificaciones funcionan como prueba científica en causas judiciales federales.

Según detalló Nobile, estos estudios permitieron desmontar el discurso de los represores, demostrando que no existieron enfrentamientos armados sino ejecuciones, y que la desaparición de personas fue un plan sistemático, con circuitos pensados para ocultar cuerpos: cementerios con tumbas NN, centros clandestinos de detención y los llamados vuelos de la muerte.

En el año 2013, comenzaron a realizarse las entrevistas a los familiares de los combatientes caídos. Además, se tomaron muestras de sangre a 292 familiares. Con ellas se creó el Banco de Sangre de Familiares de Combatientes argentinos fallecidos en el con
En el año 2013, comenzaron a realizarse las entrevistas a los familiares de los combatientes caídos. Además, se tomaron muestras de sangre a familiares. Con ellas se creó el Banco de Sangre de Familiares de Combatientes argentinos fallecidos en el conflicto del Atlántico Sur inhumados sin identificación.

En el año 2013, comenzaron a realizarse las entrevistas a los familiares de los combatientes caídos. Además, se tomaron muestras de sangre a familiares. Con ellas se creó el Banco de Sangre de Familiares de Combatientes argentinos fallecidos en el conflicto del Atlántico Sur inhumados sin identificación.

¿Dónde se buscaron y se buscan los restos?

El trabajo del EAAF se organizó a partir de la reconstrucción de las estrategias utilizadas por la dictadura para desaparecer cuerpos. En ese camino, se definieron tres grandes líneas de búsqueda:

Cementerios y tumbas NN

La primera hipótesis apuntó a los simulacros de enfrentamientos, tras los cuales los cuerpos eran ingresados como NN en cementerios. Por eso, los primeros trabajos se realizaron en necrópolis de grandes ciudades como Rosario y Santa Fe, pero también en cementerios más pequeños, relevando todos los ingresos de cuerpos sin identificar entre 1975 y 1983.

Centros clandestinos de detención

La segunda línea se centró en la posible inhumación clandestina dentro o en cercanías de centros de detención, como Campo San Pedro (Santa Fe), el Pozo de Arana o el Batallón de Arsenales de Tucumán. En estos lugares se aplican metodologías arqueológicas para localizar fosas ocultas.

Vuelos de la muerte

La tercera estrategia fueron los vuelos de la muerte, en los que las víctimas eran arrojadas vivas al mar o al Río de la Plata. Algunos cuerpos llegaron a las costas argentinas y uruguayas y fueron enterrados como NN. Nobile mencionó el caso del santafesino Benjamín Rossetti, identificado en 2022 como víctima de esta práctica, luego de que su familia aportara muestras genéticas.

El trabajo sobre los restos y el rol del ADN

Una vez hallados los restos, el equipo analiza los tejidos óseos, a partir de los cuales puede determinar sexo, edad estimada, estatura y evidencias de traumas o patologías. Esa información se cruza con los datos aportados por las familias: características físicas, lesiones previas, tratamientos odontológicos.

La identificación definitiva se logra mediante el cotejo de ADN, gracias al Banco Nacional de Datos Genéticos de familiares de víctimas del terrorismo de Estado.

Nobile advirtió que existen hoy unos 500 cuerpos con ADN extraído que aún no pueden ser identificados por falta de muestras de familiares.
La Antropología Forense al servicio de la identidad.
La Antropología Forense al servicio de la identidad.

La Antropología Forense al servicio de la identidad.

Las dificultades del paso del tiempo

El antropólogo explicó que el estado de conservación de los restos puede variar enormemente. En algunos casos, los esqueletos están completos y permiten un análisis amplio; en otros, la dictadura utilizó prácticas extremas, como la quema de cuerpos, lo que genera una fragmentación severa y dificulta la obtención de ADN.

También influyen las características del suelo: sedimentos muy ácidos o alcalinos pueden destruir la parte interna del hueso, fundamental para los análisis genéticos. Aun así, esos restos conservan valor probatorio y se preservan para futuras técnicas científicas.

La comunicación con las familias y la restitución

Uno de los momentos más delicados del proceso es la comunicación de la identificación. Según explicó Nobile, siempre se realiza de manera personal y cara a cara, con un informe completo que detalla cada paso científico seguido.

Las familias pueden acceder a toda la documentación, hacer preguntas y decidir hasta dónde conocer los detalles. Luego se produce la restitución de los restos, respetando los tiempos, la intimidad y las decisiones de cada familia.

Nobile describió este momento como el de los “abrazos pendientes”: muchas personas, después de décadas, pueden finalmente despedirse, rendir homenaje y realizar los rituales funerarios que les fueron negados.

La experiencia en Malvinas

El trabajo del EAAF también se extendió a otros contextos, como la identificación de soldados argentinos caídos en la Guerra de Malvinas. Allí, 123 tumbas figuraban como “Soldado argentino solo conocido por Dios”.

Tras entrevistas con familiares y la creación de un banco genético, el equipo logró identificar a todos. Hoy, los familiares pueden visitar el cementerio de Darwin y encontrar la tumba de su ser querido, un hecho que Nobile definió como profundamente reparador.

El Cementerio Militar de Puerto Darwin se encuentra ubicado en la Isla Soledad.
El Cementerio Militar de Puerto Darwin se encuentra ubicado en la Isla Soledad.

El Cementerio Militar de Puerto Darwin se encuentra ubicado en la Isla Soledad.

Nuevos hallazgos en La Perla y líneas abiertas de investigación

Durante todo 2025, el EAAF trabajó intensamente en La Perla, uno de los centros clandestinos más grandes del país. Si bien allí se investiga desde hace más de 20 años, los hallazgos recientes fueron calificados como muy significativos, reabriendo expectativas sobre nuevas identificaciones.

También continúa la investigación en Campo San Pedro, un predio de mil hectáreas donde en 2010 se halló una fosa con ocho cuerpos, pero donde persiste la hipótesis de que existan más enterramientos clandestinos.

Memoria, democracia y nunca más

Para Juan Nobile, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense trasciende cualquier bandería política. Se trata, ante todo, de una tarea humanitaria, que contribuye a la memoria colectiva, a la justicia y al fortalecimiento de la democracia.

A 50 años del golpe de Estado de 1976, sostuvo que investigar, identificar y restituir es una forma de mantener viva la conciencia social sobre un delito aberrante que no debe repetirse. “Nuestro trabajo termina cuando identificamos y restituimos”, afirmó, pero su impacto permanece como una advertencia histórica y un compromiso con el Nunca Más.