Según las primeras fuentes policiales, el cuerpo no presentaba indicios de participación de terceras personas. Los peritos indicaron que el detenido se habría quitado la vida utilizando una sábana en su celda. A raíz del hallazgo, la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 3 de La Plata abrió un expediente por "averiguación de causales de muerte" y ordenó la autopsia para confirmar la hipótesis inicial.
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Un "femicidio vinculado" para causar dolor
La imputación que pesaba sobre Ruffo era de las más graves del Código Penal: homicidio agravado por el vínculo, alevosía y femicidio vinculado. Según la investigación de la fiscal Fabiola Juanatey, el acusado no tenía una buena relación con el niño, a quien consideraba un "obstáculo" en el vínculo con su esposa. Los investigadores sostenían que el crimen de su hijo fue perpetrado con el fin último de causar un sufrimiento irreparable a su cónyuge.
Debido a su perfil psicológico, Ruffo había sido alojado en Melchor Romero, un penal neuropsiquiátrico dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense. Con su fallecimiento, se extingue la acción penal contra el principal sospechoso de un hecho que la justicia había descripto como un acto de control y violencia extrema.