"Impunidad total", "Nos salen a cazar", "Somos blanco fácil" y "Falta de empatía". Con estas frases describieron los repartidores lo que viven diariamente cuando salen a trabajar en la ciudad de Santa Fe. En el móvil de AIRE, antes del comienzo de la marcha de este martes a las 10, dijeron que sienten que están solos y a la deriva, en una ciudad que se pone cada vez más peligrosa.
Este martes los repartidores de Santa Fe, Santo Tomé, Recreo y alrededores se reunieron en Vélez Sarsfield y Bulevar en la ciudad de Santa Fe para reclamar mayor seguridad y acompañamiento de las autoridades para poder realizar su trabajo. El tránsito sobre las dos calzadas de Bulevar en la esquina fue intervenido a las 10.30, pero luego se liberó el paso de una de las manos cuando comenzaron a avanzar hacia el oeste. Cerca de las 12, la multitud llegó hasta la Casa de Gobierno para manifestarse en la vereda y aguardar que alguien los atienda.
En Casa de Gobierno, los repartidores entregaron una nota y según contaron a AIRE, las autoridades se comprometieron a brindarles una línea directa para que se comuniquen en caso de que haya mal accionar del personal policial en las comisarías.
"Empecé a trabajar en la pandemia cuando me quedé sin trabajo y durante la cuarentena era todo más tranquilo, después me robaron tres veces", contó una mujer repartidora. Luego, narró que una vez la tiraron de la bicicleta cuando iba cruzando la vía y únicamente la ayudó un automovilista. "Nadie se quiere meter porque la gente tiene miedo", expresó la mujer y aclaró que hay "impunidad total" para quienes cometen los delitos. "La primera vez que me robaron la bicicleta, fui a denunciar y pedir que me ayuden a recuperarla y nadie hizo nada", recordó.
La repartidora narró que el 1 de enero de este año salieron a trabajar junto a su hijo porque los feriados les pagan más y cuando estaba llevando un pedido en el norte de la ciudad le apuntaron dos veces con un arma en la cabeza y le sacaron la motocicleta. "Salimos con miedo, queremos trabajar porque lo necesitamos pero sentimos que nos salen a cazar, somos un blanco muy fácil para ellos", manifestó.
Otra joven cadete aseguró que le robaron dos motos y que intentaron robarle muchas veces más. "Ahora no estoy trabajando porque el viernes me quisieron robar y me quedé mal", contó. La chica aseguró que cualquier zona de la ciudad es peligrosa, aunque más al norte y más al sur se pone más complicado andar seguro.
La joven repartidora aseguró que entre ellos se acompañan, pero que muchas veces no pueden cumplir con las condiciones de la aplicación por la falta de seguridad. "Si le pedimos a un compañero que nos lleve el pedido porque tenemos algún inconveniente, nos lo descuentan", informó. "Se nota una gran falta de empatía", aseguró otro repartidor.
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