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Luciano y Joaquín, dos vecinos de una misma cuadra víctimas de la violencia en Rosario

Miles de vecinos de Rosario volvieron a manifestarse este miércoles en reclamo de seguridad, tras el homicidio de Luciano Muscio el fin de semana en la autopista. La víctima era vecina de Joaquín Pérez, el arquitecto asesinado en octubre del 2021, también en ocasión de robo.

Las caras son las mismas, los carteles dicen más o menos lo mismo, solo cambia el nombre propio y la foto. La esquina de Arroyito, en la zona norte de Rosario, es la misma. La familia que esta noche del 6 julio de 2022 corta el tránsito junto con vecinos y amigos, aplaude, golpea cacerolas y llora sin consuelo, estaba ahí mismo la noche del 27 de octubre de 2021, también aplaudiendo, golpeando cacerolas, clamando por justicia y acompañando en el dolor a sus vecinos que viven en la vereda de enfrente desde toda la vida. Esta vez les tocó a los Muscio, así como nueve meses atrás les había tocado a los Pérez. Los primeros perdieron a Luciano; los segundos, a Joaquín. Los dos asesinados a tiros en la vía pública para robarles.

Luciano Muscio (28) fue asesinado el domingo pasado a media tarde en la autopista Rosario-Buenos Aires, a la altura de Alvear. Dos hombres a bordo de una moto se le pusieron a la par y le ordenaron que se detenga y les diera la moto. La joven que iba con él salió ilesa, pero Luciano recibió dos disparos que le provocaron la muerte. Los atacantes se llevaron la moto y los dejaron tirados en el pavimento.

Joaquín Pérez (34) recibió dos disparos en el pecho y uno en la ingle la noche del 19 de octubre pasado para robarle el auto. Lo atacaron cuando lo iba a guardar en la cochera a la vuelta de su casa. El Renault Clio apareció abandonado a pocas cuadras y en el interior, en el piso, quedó una pistola calibre 40 de los asaltantes.

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El homicidio del arquitecto Joaquín Pérez ocurrió el pasado 20 de octubre en Juan B. Justo al 1700, en el barrio Arroyito, la misma cuadra en la que vivía Luciano Muscio.

El homicidio del arquitecto Joaquín Pérez ocurrió el pasado 20 de octubre en Juan B. Justo al 1700, en el barrio Arroyito, la misma cuadra en la que vivía Luciano Muscio.

Joaquín y Luciano fueron vecinos toda la vida en la cuadra de Juan B. Justo al 1700. “No éramos amigos directos, pero sí vecinos de toda la vida. Ellos nos vieron crecer a nosotros y nosotros a ellos. Luciano fue uno de los primeros en ayudarlo a mi hermano y socorrerlo en el momento que él se desvanece en la puerta de la casa por los balazos que le pegaron en el pecho”, cuenta Leandro, hermano de Joaquín, parado en el medio del bulevar Rondeau mientras pide a los automovilistas que toquen bocina en adhesión al reclamo y dolor de las familias.

“Esto no es casualidad, es causalidad", dice Leandro en relación con la vecindad de las víctimas. "Es a causa de lo que están haciendo los gobernantes, los que nos representan, sentados en su casa y cenando con sus seres queridos, y nosotros acá en otra manifestación por la muerte de un vecino. No es justo que tengan unos sueldos privilegiados y nosotros acá gritando por un muerto”.

Juana Bruccini es la tía de Luciano. “Leés los diarios, mirás la tele, nunca pensás que te va a tocar a vos. Bueno, llegó…”. Dice que la fiscalía los atendió muy bien, pero recalca que no tuvieron contacto de las autoridades políticas o del Ministerio de Seguridad.

Lleva su brazo entrelazado con el de su hermana, la mamá de Luciano, que a diferencia del papá sacó fuerzas de donde no las tenía para estar ahí, parada para exigir justicia. Juana sostiene con sus manos una hoja A4 con la foto de Lucho. “No tenemos odio porque sería ir en contra de lo que era Luciano. Él era todo amor y un trabajador. Somos una familia de trabajadores. Yo estoy harta de las marchas también. Luciano es un muerto más…, se fue un muerto… no le interesa a nadie, solamente a nosotros”. A su lado, una adolescente de unos 13 o 14 años, quizás familiar directa, tiene la cara inundada de lágrimas. Es un llanto incesante pero contenido, la cara no se le descompone, no emite sonidos, pero sus ojos son dos canillas abiertas que fluyen lágrimas que descienden hasta su mandíbula y gotean, algunas al suelo, otras sobre la remera blanca que lleva la cara de Lucho estampada.

La gran avenida que hace de columna vertebral del norte rosarino está interrumpida. La protesta se hace ruidosa y sentida.

Las fotos de Luciano y Joaquín no son las únicas. Hay muchas otras familias que llegaron con pancartas y carteles para acompañarlos en el reclamo, pero también para renovar el propio, el de sus hijos que fueron muertos en hechos que tampoco están esclarecidos. Nico, Maxi, Iván, Lautaro, Male, Isaac, y el grupo familiar de Rodrigo, Thaiana y Auriazul de 2 años, entre otros.

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La cara de Luciano Muscio se replica en pancartas y remeras de las personas que se hicieron presentes en la marcha contra la inseguridad.

La cara de Luciano Muscio se replica en pancartas y remeras de las personas que se hicieron presentes en la marcha contra la inseguridad.

Esas madres –siempre las madres adelante– ya son conocidas. Llevan las caras de sus hijos y familiares eternizadas en fotografías que las acompañan a la hora de hacer causa común con otras familias, guiarlas con su experiencia, participar de movilizaciones o visitar el Centro de Justicia Penal. Peregrinas expertas en busca de Justicia.

Son rostros y nombres de pila de gente muy joven que resultan conocidos, porque sus casos se repiten periódicamente en las noticias y redes. La madre de Maxi clama por respuestas por el crimen de su hijo hace seis meses y advierte que Rosario “sangra” más que antes y que por eso van a intensificar las convocatorias y reclamos, a pesar de la impotencia que manifiestan muchos de los familiares de víctimas en relación a las respuestas que obtienen, no solo de las autoridades, sino de la propia sociedad.

El crimen de Joaquín está impune todavía. Los asesinos no fueron identificados. Su hermano Leandro muestra profunda decepción por el desarrollo de la investigación: “No hay nada, encima lo poco que había lo contaminaron y lo arruinaron por inoperancia, se lo tuvieron que llevar a Chaco para que le tuvieran para hacerle algunos peritajes. ¿Te parece que en Santa Fe con la plata que hay haya que ir a Chaco o Córdoba para hacer pericias?”.

Una semana después del crimen de Joaquín, miles de rosarinos salieron a la calle para reclamar Justicia. El Poder Ejecutivo intentó bajarle el tono, pero era lo mismo que tapar el cielo con la mano. Al día siguiente el gobierno sacrificó al jefe de la Policía de Rosario, Luis Maldonado, e intervino la Unidad Regional II con la propia jefa de Policía de la provincia, Emilce Chimenti.

La investigación por el asesinato de Luciano tampoco tiene agresores identificados, aunque solo han pasado cinco días hasta aquí. Si bien en lo formal la Fiscalía no descarta ninguna hipótesis, la principal y más firme del caso es el crimen en ocasión de robo.

Las vidas truncas de dos muchachos que se criaron en la misma cuadra son resultado de una epidemia de violencia que va en crecimiento. Medida por casos de homicidios dolosos, la situación va a camino a batir récord.

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Miles de manifestantes se convocaron en el Monumento a la Bandera el 27 de octubre de 2021, para exigir seguridad tras el homicidio de Joaquín Pérez. El gobernador Perotti y el intendente Javkin se sumaron a la marcha, pero se retiraron poco después en medio de incidentes.

Miles de manifestantes se convocaron en el Monumento a la Bandera el 27 de octubre de 2021, para exigir seguridad tras el homicidio de Joaquín Pérez. El gobernador Perotti y el intendente Javkin se sumaron a la marcha, pero se retiraron poco después en medio de incidentes.

El primer semestre del año terminó con 138 crímenes, según el Observatorio de Seguridad Pública, o 142 según el Gabinete de Análisis Criminal de la Central OJO, ambas dependientes del Ministerio de Seguridad. Más allá de lo provisorio de los datos, cualquiera de las dos cifras supera la del mismo periodo de 2014, el año que fue récord. Otro tanto ocurrió con los heridos de arma de fuego.

El 80% de los homicidios se produce con armas de fuego y el 49% de las víctimas tienen entre 15 y 29 años. El segundo grupo etario viene muy atrás: las víctimas de entre 30 y 49 años son el 31% del total. Un cambio dramático se produjo en la composición poblacional de los cementerios del Gran Rosario.

El bloque de diputados radicales que preside el exministro de Seguridad Maximiliano Pullaro presentó días atrás un informe sobre homicidios dolosos en el departamento Rosario durante el primer semestre (con la Central OJO como fuente) donde consigna que crecieron un 20% con respecto a 2021 y un 87% con respecto a 2019. Dentro de los límites de la ciudad reporta 15 y 62% respectivamente. En cualquiera de los dos casos es una tendencia diferente al del departamento La Capital y la ciudad de Santa Fe, donde los casos fueron en descenso.