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“La cabeza de Néstor lo traicionó”, señaló Jeannette, quien aseguró que nunca nadie imaginó lo que sucedería. Según la madre del femicida, el estrés por la facultad, donde Néstor y Catalina compartían clases, jugó un papel importante en su quebranto emocional: “Sentía que estaba pasando por una situación que no le pasó en otros años”, indicó, refiriéndose al fuerte estrés que su hijo vivió en ese período.
En cuanto a su relación con la víctima, Jeannette negó que existiera un vínculo tóxico o de obsesión entre ellos. “Era una amiga más, la quería como amiga. No existía un enamoramiento ni una obsesión”, expresó, y destacó que Catalina “podría haber sido cualquiera”, ya que el problema de Néstor estaba relacionado con su salud mental. “Lo que le pasó le pudo haber pasado a cualquiera, incluso a él mismo”, añadió.
La madre de Néstor explicó que su hijo asumió la responsabilidad del crimen desde el primer momento y dejó claro que, aunque aceptaba su culpabilidad, no pretendía que él fuera absuelto. “No odia a las mujeres, no odiaba a Cata. Está destrozado, estamos muertos en vida. Él lo hizo y está donde tiene que estar, pero como mamá duele mucho porque no estaba para eso”, manifestó, destacando el sufrimiento de la familia.
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En cuanto a la salud mental de su hijo, Jeannette insistió en que Néstor no era un psicópata ni tenía una obsesión con Catalina. Atribuyó lo sucedido a una crisis personal, afirmando que, si su hijo hubiera tenido acceso a ayuda psicológica adecuada, tal vez se podría haber evitado. “Ojalá hubiera tenido la plata para pagarle un psicólogo privado”, lamentó.
Al final de la entrevista, Jeannette no dejó de pedir perdón a los padres de Catalina, reconociendo el dolor irreparable causado por la tragedia. “No nos va a alcanzar la vida para pedirles perdón, pero lo único que sé es que mi hijo asumió la responsabilidad desde el primer momento”, concluyó.
Néstor Soto, quien confesó el femicidio días después de cometerlo, permanece detenido en la cárcel de Bouwer desde el 18 de julio. Está imputado por “homicidio calificado por alevosía y violencia de género” y podría recibir una condena de prisión perpetua.