El asesinato de Candela Azoya: una trama de obsesión y violencia
Carlos Ayoza, de 22 años, fue la última persona que vio con vida a Candela. La fiscal Carla Furingo lo imputó por "homicidio doblemente agravado, en contexto de violencia de género y concurso premeditado de 3 o más personas".
La causa toma un giro perturbador cuando se revelaron detalles de la habitación de Ayoza, donde se encontraron símbolos nazis y, alarmantemente, el nombre de Candela pintado en varias partes de la misma, sugiriendo que el joven podría haber estado obsesionado con su prima, lo que pone en evidencia un posible móvil personal detrás del crimen.
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A pesar de las pruebas, Ayoza se negó a declarar ante la Justicia, según informaron fuentes judiciales al medio Diario Conurbano. Su situación se complica aún más con la presencia de dos hermanos suyos, quienes permanecen prófugos. Estos últimos están vinculados con el narcotráfico en la zona, lo que también abre la posibilidad de que el asesinato haya sido parte de un ajuste de cuentas narco, otra línea investigativa que la fiscalía está evaluando.
La desaparición de Candela
Candela desapareció el miércoles pasado y, según el relato de su madre, la joven había salido de su casa para comprar unas zapatillas en la Plaza Santa Marta y nunca regresó. A partir de allí, la familia radicó la denuncia por desaparición en la comisaría de Ingeniero Budge.
La versión de la familia coincide con la de la vendedora online, quien aportó una conversación de WhatsApp en la que Candela le consultaba por un par de zapatillas para hombre. Sin embargo, la joven nunca respondió al mensaje con el precio del calzado, por lo que la compra no se concretó.
El testimonio de testigos y las grabaciones de cámaras de seguridad revelaron que Candela ingresó a la casa de la calle Terrada al 2900, donde fue vista acompañada por un hombre y una mujer, caminando por la calle Copihue en dirección a la calle Voltaire. Posteriormente, se confirmó que se trataba de su primo Carlos y su novia.
En las imágenes también se observa a tres jóvenes transportando varias bolsas en un carro hacia las vías del Ferrocarril Roca, bolsas que más tarde fueron incendiadas, un dato clave que apunta al macabro destino de la joven.
Los resultados de la autopsia complican aún más la investigación. El estado del cuerpo de Candela fue tan grave que los forenses no pudieron determinar con certeza cómo fue asesinada, lo que deja abierta la posibilidad de que haya sido quemada viva.
Un ajuste de cuentas narco: otra teoría en la mesa
Además de la sospecha de un móvil personal, la investigación no descarta un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico. Carlos Ayoza y sus dos hermanos tienen antecedentes como vendedores de paco en la zona de Villa Albertina, lo que ha llevado a los investigadores a no descartar un vínculo con el crimen organizado.
A medida que avanzan los días, las hipótesis sobre el crimen de Candela Azoya se multiplican. La fiscal Carla Furingo, que tiene la causa a su cargo, deberá solicitar en las próximas horas que el juez de Garantías 8, Gabriel Vitale, convalide la detención de Carlos Ayoza.