Suzanne Rees, una turista británica de 80 años, murió en la paradisíaca Lizard Island, en el noreste de Australia, luego de descompensarse durante una excursión bajo un intenso calor. La mujer formaba parte de un grupo de pasajeros del crucero Coral Adventurer, que había llegado al lugar como parte de una expedición turística.
Sin embargo, tras el paseo, la embarcación partió sin realizar el recuento de pasajeros y sin notar que Suzanne no había regresado.
Una excursión en Australia que terminó en tragedia
La ruta elegida por la turista era la ascensión al mirador Cook, un punto emblemático de la isla que recuerda la llegada del capitán James Cook en 1770. El sendero, de unos cuatro kilómetros ida y vuelta, atraviesa una zona con vegetación densa y altas pendientes. Aquel día, la temperatura superaba los 32° C y la humedad era elevada.
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Suzanne Rees murió tras descompensarse durante una caminata bajo el calor extremo en Lizard Island.
De acuerdo con el relato de su hija, Katherine Rees, su madre se sintió mal durante el ascenso y los guías le sugirieron regresar sola. “Le pidieron que bajara, sin escolta. Luego, el barco partió, al parecer, sin hacer recuento de pasajeros. En algún momento de esa secuencia, o poco después, murió sola”, lamentó.
El cuerpo de Suzanne fue hallado al día siguiente, entre la vegetación y a solo 50 metros del sendero principal. Los primeros informes policiales indican que la causa fue repentina y no sospechosa, aunque su familia exige una investigación forense que determine las responsabilidades del crucero.
Falta de controles y reclamos por seguridad
Pasajeros que viajaron previamente con la misma compañía afirmaron que, si bien existen recuentos obligatorios en actividades como buceo, los controles son más laxos en las excursiones en tierra. “Dependen muchas veces de los propios turistas y eso aumenta el riesgo de accidentes”, señaló uno de ellos.
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El cuerpo de Suzanne fue encontrado al día siguiente de ser abandonada en la isla.
El Coral Adventurer, que había partido del puerto de Cairns, debía realizar un recorrido de 60 días alrededor de Australia. Rees había pagado cerca de 48.000 euros por la travesía. La empresa aún no emitió declaraciones oficiales sobre lo ocurrido.
Un caso que reabre el debate
La tragedia de Suzanne Reesreavivó el debate sobre los protocolos de seguridad en destinos turísticos remotos. En Lizard Island, donde residen menos de cien personas entre empleados del resort y biólogos marinos, los recorridos suelen estar estrictamente regulados. Sin embargo, en este caso, la falta de acompañamiento y de controles básicos derivó en una muerte evitable.
“Espero que la investigación forense determine qué debería haber hecho la empresa para salvar la vida de mamá”, expresó Katherine, aún conmocionada por lo ocurrido.