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"En occidente hubo una negligencia muy grave, que permitió que se expandiera el coronavirus"

Lo aseguró Diego Guelar, que hasta diciembre fue el embajador argentino en China. En una entrevista con Aire de Santa Fe explicó por qué los chinos comen animales exóticos y dijo que el mundo necesita fortalecer la OMS.

Diego Guelar es un argentino que conoce como pocos a China, el país en el que comenzó la pandemia de coronavirus que tiene paralizado al mundo. En una larga entrevista con Aire de Santa Fe, contó que los chinos comen animales exóticos por una tradición cultural que se remonta a las hambrunas a las que sobrevivieron durante siglos. También advirtió que los países occidentales subestimaron la pandemia y que esa negligencia permitió la expansión del virus.

- ¿Por qué los chinos comen animales exóticos?

- En su historia, China ha enfrentado las peores hambrunas que uno pueda imaginar. Cuando faltaba el tazón de arroz, los chinos cazaban lo que podían para incorporar proteínas. Por eso han llegado a comer ratas, murciélagos, serpientes y perros. Son esos momentos en los que todo bicho que camina va a parar al asador, como se dice acá. La verdad es que en la actualidad no es una necesidad, porque tienen supermercados ultramodernos, pero algunos de estos animales exóticos se convirtieron en exquisiteces y en alimentos de consumo tradicional de alto valor. Antes de la pandemia había unos 20.000 mercados exóticos en China, en los que se pueden comprar animales como el pangolín, que se cree que puede estar relacionado con el comienzo del coronavirus.

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Guelar recordó que Wuhan es una ciudad ultramoderna, que tiene más de 11 millones de habitantes. En la imagen una de las fotos que se sacaron durante la cuarentena.

Guelar recordó que Wuhan es una ciudad ultramoderna, que tiene más de 11 millones de habitantes. En la imagen una de las fotos que se sacaron durante la cuarentena.

- ¿Usted estuvo en uno de estos mercados?

- Hay uno muy cerca del centro de Beijing y personalmente estuve en el de Wuhan, el epcientro de la epidemia al comienzo, en noviembre del año pasado. Me quedé cinco minutos porque para nosotros son lugares con malas condiciones sanitarias y que huelen mal, y que están en un fuerte contrastes con los supermercados modernos de los chinos que tienen productos de alta calidad; por ejemplo, carne argentina. Wuhan es una ciudad hipermoderna y con unos 11 millones de habitantes.

- ¿China venía con problemas sanitarios?

- Lo que nosotros llamamos coronavirus y luego covid-19 en realidad es el séptimo coronavirus. En China también enfrentaron el Sars, la fiebre aviar y el año pasado la fiebre porcina africana que los obligó a sacrificar 200 millones de cerdos. En el caso de este último coronavirus, al principio no tenían identificada esta mutación: los pacientes se morían de neumonía e insuficiencia respiratoria. Recién el 31 de diciembre confirmaron el primer paciente muerto por coronavirus en China. Y ahí activaron una cuarentena de 120 días que fue impresionante y que incluyó la construcción de dos hospitales en diez días.

En marzo el gobierno argentino tomó la decisión de comenzar con una cuarentena temprana que fue fundamental para achatar la curva de contagios.

- ¿Por qué cree que en occidente costó tanto comprender la gravedad de la pandemia?

- Me parece que hubo una sensación de lejanía con China. Los chinos había avisado a la OMS, el tema estaba en todos los noticieros, pero en Occidente no le dimos bola y hubo una enorme irresponsabilidad cultural. Cuando reaccionamos a fin de febrero fue con el brote en Italia. Ese fue el semáforo rojo que nos hizo reaccionar. Pero los países anglosajones tampoco le dieron bola a lo que pasaba en Italia y siguieron insistiendo en que era una gripe más y que no tenía importancia. Recién a mediados de marzo se tomó conciencia global. Esta negligencia fue muy grave y es lo que produjo que el virus se expandiera fuera de su origen en China.

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La crítica situación que enfrentó Italia con el coronavirus fue el semáforo rojo que alertó sobre la gravedad de la pandemia.

La crítica situación que enfrentó Italia con el coronavirus fue el semáforo rojo que alertó sobre la gravedad de la pandemia.

- ¿En Argentina también costó comprender la gravedad de la pandemia?

- Al principio sí. Cuando volví a Buenos Aires de un viaje a Europa, a mediados de enero, pedí una audiencia con el ministro de Salud y con el canciller para transmitirles la información que yo tenía de diplomáticos, médicos y amigos chinos, pero al comienzo no hubo una reacción inmediata. En enero, el ministro de Salud argentino decía que con temperaturas por encima de los 24° el coronavirus no iba a ser un problema y que con un té caliente la enfermedad se atravesaba.

- Pero luego se reaccionó.

- Si, en marzo el gobierno argentino tomó la decisión de comenzar con una cuarentena temprana que fue fundamental para achatar la curva de contagios. Ya llevamos 50 días de cuarentena y no sé si el país la va a resistir mucho más, pero el efecto de haber logrado un bajo nivel de mortalidad es muy importante. En Italia, con hábitos muy parecidos a los nuestros, fallecieron casi 30.000 personas y en la Argentina todavía no superamos las 300 muertes. Es una diferencia enorme. También es cierto que ahora estamos mucho mejor preparados para un pico que hace 50 días.

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- ¿El dilema es qué hacer ahora?

- El desafío es mantener la curva de contagios baja sin seguir afectando la economía. En China pudieron hacer 120 días de cuarentena porque tenían resto económico. Nosotros no podemos hacer 120 días de cuarentena por la situación social y la fragilidad de nuestra economía. Vamos a ver, pero esta claro que se está buscando tomar la mejor decisión y con mucha prudencia.

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Guelar advirtió que la Argentina no tiene la fortaleza económica para soportar una cuarentena de 120 días, como la que se llevó adelante en China.

Guelar advirtió que la Argentina no tiene la fortaleza económica para soportar una cuarentena de 120 días, como la que se llevó adelante en China.

- ¿Es cierto que el gobierno chino escondió información al comienzo de la pandemia?

- La información no es un hecho transparente en China. En el caso del coronavirus, al principio no tenían identificado el virus. En noviembre del año pasado yo estuve con el gobernador de Hubei y el alcalde de Wuhan y no tenían la menor idea de que esto pasaba y recién el 31 de diciembre identificaron la primera muerte por coronavirus. China tiene una responsabilidad global en la pandemia y es lógico que estas cuestiones se expliquen y aclaren. También hay que decir que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, que está por encima de la CIA y el FBI, investigó la pandemia y concluyó que no es un virus artificial sino una mutación natural, en un informe que contradice a su propio presidente.

- ¿Hay alguna lección que deja la pandemia?

- Me parece que de esta pandemia hay que salir con una OMS mucho más fuerte que la que teníamos, porque vamos a tener nuevas pandemias y se necesita un organismo fuerte que pueda ponerse al frente de campañas lo más tempranas posibles para contener estas enfermedades.

La entrevista completa con Guelar se puede escuchar aquí.

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