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El primer grito de identidad: la historia de la nieta que buscó a sus abuelas en Santa Fe

Secuestrada a los 14 meses y entregada como NN por un juez de menores, María Carolina Guallane fue la primera nieta en iniciar su propia búsqueda en Argentina. En el marco de los 50 años del golpe, su testimonio revalida la importancia de la memoria y la verdad histórica.

La historia de María Carolina Guallane (o Paula Cortassa Zapata, como descubrió que se llamaba) no comenzó en los tribunales para recuperar su identidad, robada en la dictadura, sino en su inconsciente. Durante años, pesadillas recurrentes con ruidos de explosiones, sangre y hombres uniformados en hilera la atormentaron. No eran simples sueños; eran los fragmentos del 11 de febrero de 1977, el día que la "patota" militar atacó su casa en calle Castelli al 4500.

"Mi madre biológica, Blanca Zapata, estaba embarazada a término. La sacaron a la vereda, la ejecutaron y se la llevaron herida. A mi padre, Enrique Cortassa, se lo llevaron con vida. A mí me tuvieron secuestrada tres meses en un centro clandestino para quebrar psicológicamente a mi papá", relató Carolina en una entrevista conmovedora con el programa de AIRE 6AM.

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El rol de los medios y la "suerte" de una buena adopción

A diferencia de otros casos, Carolina fue entregada por el ex juez de menores Vera Candioti (luego condenado) como "NN" a una familia que actuó de buena fe: los Guallane. Ellos la salvaron de una muerte segura, ya que tras tres meses de cautiverio ilegal, su salud estaba devastada.

En 1995, impulsada por la necesidad de cerrar heridas, inició una búsqueda silenciosa que se volvió pública en 1998 gracias a la intervención de los medios de comunicación. "Fue el primer caso al revés: una nieta buscando a sus abuelas. Gracias a la repercusión de los medios, en pocos meses una vecina aportó el dato clave y recuperé mi identidad", recordó.

carolina guallane padres desaparecidos
María Carolina Guallane junto a los retratos de sus padres, Blanca Zapata y Enrique Cortassa.

María Carolina Guallane junto a los retratos de sus padres, Blanca Zapata y Enrique Cortassa.

Aunque decidió conservar el nombre de quienes la criaron y le salvaron la vida, Carolina abraza hoy su identidad histórico-familiar. En 2022, recibió un archivo biográfico con relatos de compañeros de militancia de sus padres que le permitieron conocer detalles íntimos: desde el color del pelo de su madre hasta el tipo de zapatillas que le gustaba usar a su padre.

"Parte de lo que soy es por la crianza de mis padres adoptivos, pero también traigo mucho de Blanca y Enrique. Recuperar la identidad fue recuperar mi historia", afirmó. Hoy, esa memoria la transmite a su hijo Nicolás, quien la acompañó de la mano en 2016 cuando la Justicia condenó a los responsables de su apropiación y del asesinato de sus padres.

carolina guallane con las abuelas
María Carolina Guallane junto a las Abuelas de Plaza de Mayo. 

María Carolina Guallane junto a las Abuelas de Plaza de Mayo.

Un lugar que duele

Consultada sobre la casa de la calle Castelli donde todo comenzó, Carolina confesó que evita pasar por allí. "No me agrada, me pone la piel de gallina. No fue el tour más lindo que tuve por Santa Fe", sentenció, recordando que incluso los actuales habitantes se negaron en su momento a la colocación de una "baldosa de la memoria".

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A cinco décadas del horror, el caso de María Carolina Guallane sigue siendo un pilar fundamental para la memoria colectiva de la provincia, recordándonos que, aunque la psiquis bloquee el dolor, la verdad siempre encuentra el camino para salir a la luz.

La entrevista completa por AIRE

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