Abrazo: acción y efecto de abrazar, estrechar entre los brazos y también de prender. El contacto físico no es sólo algo agradable, sino que también es necesario. Las investigaciones científicas apoyan la teoría de que la estimulación por el contacto es necesaria para el bienestar físico y emocional.
Con tan solo ocho segundos, la persona puede obtener un bienestar que se extenderá a lo largo de la jornada. Desde la abrazoterapia aseguran que los seres humanos necesitan cuatro abrazos diarios para sobrevivir, ocho para mantenerse, doce para crecer y dieciséis para ser felices. Más allá de las cifras que puedan derivarse del simple acto de estrecharse con otro, este simple acto tiene un efecto positivo en sus protagonistas.
Tres especialistas en diferentes áreas explicaron a AIRE cuáles son los beneficios que este contacto genera y las consecuencias de no ponerlo en práctica habitualmente.
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Desde la neurociencia un abrazo explican que desencadena la liberación de distintas sustancias entre las que destacan las endorfinas y la oxitocina. Las endorfinas producen sensación de bienestar, inclusive son parte del sistema de analgesia, ayudan a aliviar el dolor físico, además de emocional.
En tanto que la oxitocina es la sustancia del apego, que puede estar o no presente simultáneamente, e impulsa la confianza y la unión con la otra persona. “Nuestro cerebro nos premia cuando nos abrazamos de manera sincera”, explica a AIRE el doctor Hugo Valderrama, neurólogo y master en neurociencias.
El abrazo facilita las relaciones interpersonales y une como comunidad. “Evolutivamente los seres humanos tenemos más posibilidades de sobrevivir cuando estamos unidos y trabajamos en conjunto. Entonces el cerebro te indica "es por ahí"”, agrega el doctor Valderrama.
"El rol de los abrazos es importante tanto para el bienestar emocional como a nivel fisiológico”, explica la licenciada en psicología María Alejandra Acevedo (matrícula 1214).
La función de los abrazos es tan amplia como importante ya que tienen múltiples beneficios: ayudan a regular el nivel de estrés, son un gran ansiolítico, mejoran la autoestima, e incluso los vínculos. “A través de los abrazos las personas crean una conexión íntima y profunda con las personas que nos rodean", destaca la profesional.
El contacto con el otro también colabora a construir el valor personal. “Desde el valor propio cuando una persona está en contacto con seres que lo aprecian y valoran se siente fortalecido”, explica a su turno Vanesa Juriol, coach Sana Tu Vida, Paqo y pampamisayoc.
Desde la tradición Andina, Juriol explica que se valora el contacto grupal, no necesariamente desde el abrazo, sino como el sostén y contacto con la comunidad. Con respecto a lo chamánico, en el caso de las mujeres se observa una red de contención, por ejemplo, durante el período menstrual. En esta instancia las integrantes se sostienen a través de una caricia o abrazo. “Este tipo de acciones en Occidente se perdió mucho”, afirma la consultada.
Juriol no duda en calificar el contacto físico como una “maravilla”, ya que brinda fortaleza y la persona se siente en condiciones para llevar adelante sus proyectos.
Un estímulo que no depende de la edad
Los efectos de los abrazos en el cerebro se replican a cualquier edad. “Desde el bebé hasta las personas mayores. Inclusive el abrazo de los padres con sus hijos forma parte básica de la liberación de oxitocina para potenciar el apego”, explica Valderrama.
Las culturas que repelen el contacto simple se pierden de los beneficios que genera. “Nunca tendría que dejar de ser muestra de cariño, afecto y confianza, porque así lo interpreta el cerebro y así hay que usarlo, en los momentos y con las personas que consideramos acordes a nuestra cultura y educación”, agrega el neurólogo.
La pérdida de este contacto se traduce en un retroceso por los efectos que el abrazo produce y que se pueden obtener de una manera simple cuando la conexión interpersonal lo amerita.
En pocos segundos y en un breve contacto pueden aflorar cientos de sensaciones y emociones. El simple acto de estrechar a otra persona entre los brazos puede traer recuerdos alegres, evocar una determinada época de la vida o convertirse en un sostén cuando la persona siente que cae a un vacío sin fin.
“Ante una situación de tristeza recibir un abrazo ayuda a regular la emoción de la tristeza y otras emociones”, afirma la licenciada Acevedo.
Este contacto es importante en todas las etapas del desarrollo en la vida del ser humano, desde el momento en que la persona nace y es acunado por la madre, a través del contacto piel a piel, del sostén o simplemente alzándolo. “Estamos cumpliendo una función de calmar al bebe a través del abrazo para contenerlo, ante el llanto y su situación de malestar”, aclara la psicóloga.
Por ser el humano un ser social, el abrazo es importante para el afianzamiento de los vínculos, el desarrollo de los afectos a nivel social y familiar.
Hasta en la vida adulta, un adulto mayor cuando recibe abrazos también siente bienestar. “Cuando se recibe un abrazo por cualquier ocasión uno se siente querido y considerado. Es importante en todas las etapas de la vida y esto hace que haya vínculos de apego seguros”, recalca.
Desde lo chamánico el contacto físico con otras personas es tremendamente poderoso porque estructura a la mujer internamente, la valoriza y otorga sentimiento de pertenencia. “Esa fuerza permite llevar adelante lo que sea”, explica a su turno Juriol.
El contacto entre madre e hijos se pierde mucho por las tareas cotidianas y el niño al no sentir ese contacto puede caer en una desvalorización personal y en una interpretación errónea de la situación. “Sería ideal que volvamos a normalizar el abrazo, el contacto, la caricia. Por supuesto que lo que ocurrió en los últimos años llevó a un cambio”, aclara la coach.
Desde la psicología el rol de este simple contacto es una forma de manifestación que permite regular las emociones tan diferentes como necesarias: la alegría, la tristeza y el enojo.
Acevedo advierte que si una persona no está habituada a los abrazos, tanto a darlos como a recibirlos, pueden presentarse dificultades en las relaciones interpersonales, en el desarrollo de una comunicación empática y la imposibilidad de contener a otro en una situación que lo afecte.
En un mundo en donde la cercanía se mide por likes, el abrazo acerca y une. Brinda seguridad y disminuye la tensión. En menos de ocho segundos colabora a multiplicar el amor. A abrazarse, que es gratis!
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