El fenómeno El Niño permite generar energía más barata, pero eso no conlleva a una reducción de la factura de luz

El ingeniero electricista José Stella explicó en Santa Siesta cómo la mayor disponibilidad de agua permite generar electricidad a menor costo y desplazar tecnologías más caras. Sin embargo, aclaró que ese ahorro no se refleja directamente en las tarifas que pagan los usuarios.

El ingeniero electricista José Stella explicó en Santa Siesta cómo la mayor disponibilidad de agua permite generar electricidad a menor costo y desplazar tecnologías más caras. 

El ingeniero electricista José Stella explicó en Santa Siesta cómo la mayor disponibilidad de agua permite generar electricidad a menor costo y desplazar tecnologías más caras. 

El fenómeno El Niño y la crecida del río Paraná favorecieron la generación hidroeléctrica en Argentina y contribuyeron a una fuerte caída del costo mayorista de la electricidad. En septiembre, la producción de las grandes centrales hidroeléctricas creció un 31,8% interanual, mientras que el precio spot de la energía bajó un 42,9% respecto de agosto, según datos del Monitor Eléctrico de RICSA Alyc.

Sin embargo, esa reducción no implica una baja automática de la boleta de luz. Así lo explicó José Stella, profesor, investigador y especialista en políticas energéticas de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), en el programa Santa Siesta. "Al haber mayor cantidad de agua, la generación hidráulica es más barata y, por lo tanto, el precio promedio de toda la generación de todo el país baja", señaló Stella.

El fenómeno El Niño aumenta la generación hidroeléctrica y reduce los costos

De acuerdo con el informe, la producción de las grandes centrales hidroeléctricas pasó de 2.662 gigavatios hora (GWh) en septiembre de 2025 a 3.508 GWh en septiembre de 2026. En el mismo período, la generación térmica cayó un 11,6% interanual, de 4.704 a 4.159 GWh.

El precio spot de la electricidad también registró una fuerte reducción: pasó de 157,9 a 90,1 dólares por megavatio hora (MWh) entre agosto y septiembre, una caída del 42,9%. Esto ocurrió pese a que la demanda eléctrica nacional creció un 5,4% interanual y alcanzó los 11.210 GWh.

Stella explicó que el mecanismo se relaciona con el funcionamiento del sistema eléctrico, que combina distintas tecnologías para abastecer la demanda en tiempo real. Cuando hay más agua disponible, las represas pueden producir más electricidad y desplazar parte de la generación de centrales térmicas, que utilizan combustibles y tienen costos más elevados. "Al tener una máquina más barata, en este caso la hidráulica, va a ser más barata la energía porque las más caras no van a estar teniendo participación", resumió el ingeniero.

La generación térmica representa más del 60% de la producción eléctrica argentina, según el dato aportado por Stella. Por eso, una mayor participación de la energía hidroeléctrica puede reducir el costo promedio de abastecimiento, aunque el resultado depende también de la disponibilidad y las características de las demás fuentes.

Por qué la baja del costo de generación no reduce la boleta de luz

Pese a la caída del precio mayorista, Stella aclaró que el ahorro no se traslada directamente a las facturas de los hogares. La EPE compra electricidad en el mercado mayorista administrado por Cammesa, donde se utiliza un precio estabilizado estacional para calcular el costo de la energía.

A ese componente se suman el transporte por las redes de alta tensión, el valor agregado de distribución —que contempla la operación y el mantenimiento de las redes de la EPE— y los impuestos. Por eso, la baja del precio spot no implica que todos los componentes de la tarifa residencial se reduzcan en la misma proporción. "Nosotros no vamos a pagar menos de luz", advirtió Stella al explicar por qué una reducción en los costos de generación no garantiza una disminución de las tarifas.

Los datos publicados también muestran cambios en el esquema de subsidios. En el cálculo del costo de generación residencial, la participación estatal pasó del 43% en agosto al 26% en septiembre. Además, el costo de referencia para ese segmento cayó un 20,4% mensual.

Sin embargo, estos movimientos no equivalen a una reducción automática de las tarifas finales. El monto que paga cada usuario depende también de los precios aplicados a su categoría y de los demás componentes del servicio.

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El gas, el dólar y el peso de las tarifas

Stella señaló que el costo de la electricidad también está condicionado por la dependencia del sistema argentino del gas y por su vinculación con el dólar. Por eso, las variaciones cambiarias y de los precios internacionales de los combustibles pueden incidir en el costo de generación, incluso cuando hay más agua disponible para las represas.

El ingeniero también sostuvo que trasladar todos los costos reales a las tarifas tendría un impacto sobre los usuarios y la inflación.

Así, el fenómeno El Niño ofrece una ventaja para el sistema eléctrico: permite aumentar la generación hidroeléctrica y reducir el costo mayorista. Pero ese beneficio no garantiza que baje la boleta de la luz, ya que el precio final depende de otros componentes que van más allá del costo de producir electricidad.

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