Crecida del río en Santa Fe: estudiantes de la UNL colaboran en la construcción de módulos para familias en Alto Verde
Mía Romero, estudiante de Arquitectura, contó en AIRE cómo se organiza el voluntariado de la UNL que ayuda a construir módulos para familias afectadas por la crecida.
Estudiantes de la UNL colaboran en la construcción de módulos para familias en Alto Verde.
La crecida del río Paraná y la necesidad de reubicar a las familias afectadas impulsaron la construcción de módulos habitacionales de emergencia en Alto Verde, en la ciudad de Santa Fe. En ese contexto, estudiantes de distintas carreras de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) se sumaron a un voluntariado para colaborar con las tareas.
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Una de ellas es Mía Romero, estudiante de quinto año de Arquitectura de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU), quien visitó el programa Santa Siesta de AIRE y contó cómo se organizan para ayudar en la instalación de los espacios que alojarán a las familias.
La joven explicó que se enteró de la iniciativa a través de un grupo de compañeras de la facultad, que compartieron la convocatoria difundida por el área de Extensión de la UNL. La propuesta le interesó tanto por la posibilidad de colaborar con la comunidad como por la oportunidad de acercarse a la práctica de su carrera.
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"Siendo estudiante de la universidad pública, siento que todos los estudiantes le debemos algo a la comunidad, como de alguna forma retribuirle", expresó Romero.
Qué tareas realizan los estudiantes voluntarios en Alto Verde
El viernes, los voluntarios recibieron una capacitación en la que les explicaron cómo se construyen los módulos habitacionales, desde los pilotes hasta la cubierta. A partir de allí, comenzaron a colaborar en las distintas tareas que requiere el operativo.
Este martes, por ejemplo, Romero y otros estudiantes participaron de la pintura de los primeros 10 módulos, que ya estaban construidos casi en su totalidad. Según contó, el objetivo era terminar ese trabajo entre ese día y el miércoles para continuar luego con las siguientes unidades.
La organización funciona a través de un grupo de WhatsApp, donde se informan las tareas disponibles y los turnos de colaboración. Los estudiantes pueden anotarse según sus posibilidades y participar durante períodos de dos o tres horas.
El voluntariado reúne a alumnos de distintas carreras. Además de quienes colaboran con las tareas vinculadas a la construcción, hay propuestas relacionadas con áreas sociales, educativas y de salud. La convocatoria también está abierta a personas que no forman parte de la comunidad universitaria.
Cómo son los módulos que alojarán a las familias en Alto Verde
Romero explicó que los módulos tienen una superficie de 3 por 6 metros, con un espacio rectangular de 18 metros cuadrados. Se trata de una construcción de emergencia, sin divisiones interiores, pensada para ofrecer un lugar de resguardo a las familias que deben dejar sus hogares por la crecida.
El sistema constructivo utilizado es el wood frame, una técnica de construcción en seco con estructura de madera. Para la estudiante, participar del proceso también representa una oportunidad de observar cómo se relacionan los distintos rubros de una obra y cómo se resuelven los problemas durante la construcción.
Los módulos cuentan con instalación eléctrica. Los baños y las duchas estarán en un sector exterior del predio, que también dispondrá de un espacio sanitario.
"Es una situación de emergencia. Son las condiciones mínimas de habitabilidad", señaló Romero, quien remarcó que, pese a las limitaciones, estos espacios pueden ofrecer mejores condiciones que las que atraviesan algunas familias afectadas por la inundación.
El operativo prevé la construcción de 80 módulos en Alto Verde
De acuerdo con lo comentado durante la entrevista, los primeros 10 módulos ya estaban construidos y algunas familias habían comenzado a instalarse. El objetivo general del operativo es llegar a un total de 80 unidades habitacionales.
Romero señaló que todavía hacen falta voluntarios para acompañar las tareas, en un contexto en el que el avance del agua obliga a las familias a buscar alternativas para resguardarse.
La estudiante también contó que, durante las jornadas de trabajo, los voluntarios procuran respetar la intimidad de las personas que llegan al predio. Al encontrarse con familias que se trasladaban con sus pertenencias, optaron por no hacer preguntas y concentrarse en colaborar.
"Es algo muy cercano a lo que estoy estudiando", explicó Romero sobre su participación, que combina el aprendizaje práctico con el compromiso comunitario.
Mientras avanza la construcción de los módulos en Alto Verde, el voluntariado de la UNL continúa sumando estudiantes y colaboradores para acompañar la respuesta ante la crecida del río Paraná.






