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Actualidad Iglesia Evangélica |

Cómo creció la Iglesia Evangélica en Argentina y por qué gana espacio en los barrios

En diálogo con el programa de AIRE Santa Siesta, el pastor Sergio y el evangelista Cristian, de la Iglesia Cristo Redentor de Santo Tomé, explicaron desde lo esencial cómo funciona la Iglesia Evangélica, su llegada a los sectores vulnerables y su vínculo (o no) con la política.

Sergio recordó que el evangelismo moderno nació en 1906 en Los Ángeles, Estados Unidos, con el llamado “Avivamiento de la Calle Azusa". Aunque sus raíces se remontan al siglo XVIII, con el protestantismo inglés liderado por los hermanos Wesley, fue recién en el siglo XX cuando comenzó a tomar fuerza en Argentina, especialmente a través de figuras como Omar Cabrera. En los últimos años, su influencia social y territorial se intensificó notablemente en América Latina.

¿Por qué creció tanto la Iglesia Evangélica?

Según explicaron, el crecimiento del movimiento evangélico no se debió tanto a fallas de la Iglesia Católica como a una respuesta concreta ante necesidades reales. “La Iglesia Evangélica empezó a meterse en el entramado social y a dar soluciones prácticas”, resumió Sergio.

Allí radica una de las claves: la experiencia personal. Ambos coincidieron en que lo que distingue a esta iglesia es que cada persona vive su propia experiencia con Jesús, una vivencia emocional e incluso “tangible”. Para ilustrarlo, Sergio usó una metáfora: “Es como meter los dedos en un enchufe: una vez que lo viviste, no te lo olvidás más”.

Una estructura sin cúpula central

A diferencia del catolicismo, la Iglesia Evangélica no tiene una figura equivalente al Papa ni una sede como el Vaticano. Está formada por múltiples ramas —especialmente la pentecostal, que es la de mayor inserción social— y las iglesias funcionan de forma autónoma. No hay una cúpula jerárquica, pero sí organizaciones que agrupan a las distintas congregaciones, como la Unión de las Asambleas de Dios, la más grande de Argentina y con origen en EE.UU.

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El pastor y el evangelista explicaron que su trabajo dentro de la Iglesia se basa en diferentes ministerios: el pastor guía a la congregación hacia adentro, mientras que el evangelista invita a otros a conocer a Jesús desde afuera.

Testimonios de fe: del catolicismo tradicional a una experiencia transformadora

Tanto Sergio como Cristian contaron sus historias personales de conversión, marcadas por situaciones límites. Sergio, criado en una familia católica, describió cómo a los 20 años, tras un momento particular mientras hablaba con un amigo evangélico, sintió una voz que le decía: “No me gusta que fumes”. Esa noche, sin comprender del todo lo que vivía, sintió que había conocido a Jesús. “Me desperté siendo otra persona. Tuve que explicarle a todos que me había enamorado de Jesús”, contó.

Cristian, en cambio, enfrentó una enfermedad terminal: un linfoma de Hodgkin. Tras rechazar durante meses todo lo relacionado con lo religioso, finalmente aceptó recibir a un pastor. “Me dijo: ‘¿creés que Jesús te puede sanar?’. Le dije que sí y me largué a llorar. Desde ese día, no dejé de ir a la iglesia”, relató. Hoy, continúa su tratamiento médico, pero su fe se mantiene intacta. “La médica me llama el milagro de la vida”.

Iglesia, política y controversias

Durante la entrevista también se abordó el reciente viaje del presidente Javier Milei a una megaiglesia en Chaco, con capacidad para 15 mil personas. Allí se generó polémica por las declaraciones de un pastor que habló de un presunto milagro: guardar 100 mil pesos y encontrar 100 mil dólares.

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Ante esto, Sergio fue claro: “No estoy de acuerdo con que los pastores participen en política. Una cosa es que una persona común de la iglesia lo haga, otra que lo haga quien guía una congregación”.

Sobre el supuesto milagro económico, Cristian afirmó: “Si es de Dios, no debería haber ningún problema legal. Si no lo es, que actúe la Justicia. Porque si no, cualquiera podría usar el nombre de Dios en vano”.

El rol social de la Iglesia Evangélica

Finalmente, ambos destacaron que las iglesias evangélicas cumplen muchas veces un papel que el Estado no alcanza: contención en adicciones, ayuda comunitaria y acompañamiento espiritual en contextos difíciles. Pero también reconocieron la necesidad de cuidar la integridad del mensaje religioso.

“La Iglesia de Jesucristo es perfecta. Las congregaciones, los nombres, las personas, somos imperfectos. Por eso se ve de todo”, cerró Sergio.