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Cultura | Charly García |

A 48 años de Adiós Sui Generis: la despedida que marcó un hito en el rock argentino

Ante más de 25.000 personas, una cifra inédita para un grupo de rock, Sui Generis, el dúo conformado por Charly García y Nito Mestre se despidió con memorables funciones el 5 y 6 de septiembre de 1975, en el Luna Park. Un repaso por la historia de la banda y su discografía.

Ante una audiencia que superó las 25.000 personas, Sui Generis, el dúo conformado por Charly García y Nito Mestre, que se erigió como una banda clave de la escena local, se despidió con dos memorables funciones realizadas el 5 de septiembre de 1975, en el estadio Luna Park, inmortalizadas en un disco en vivo y una película documental de culto para los fans.

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"Adiós Sui Generis" marcó un hito en el del rock argentino, tanto por su significado artístico en la historia del movimiento local y por dar cuenta de un nivel de masividad impensado.

En una época marcada por la censura Charly y Nito, acompañados como era habitual por el bajista Rinaldo Rafanelli y el baterista Juan Rodríguez, decidieron dar su última función ante el público porteño. Como si se tratara de un fin de fiesta ineludible, miles de jóvenes colmaron la capacidad del populoso estadio de una manera jamás vista en el rock argentino.

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El repertorio incluyó temas de todos los discos y otros inéditos

El repertorio incluyó temas de todos los discos y otros inéditos

Esta impresionante convocatoria, la electrizante performance del grupo y el mensaje de las canciones hicieron de estos dos conciertos un acontecimiento fundamental en la cultura contemporánea argentina.

Esa altura mitológica se evidencia aún más ante las palabras expresadas por Nito Mestre: "En realidad es algo que no tengo tan presente. No vivo pensando en eso. Sinceramente, lo veo como algo lejano. A veces, hasta me parece que le pasó a otro. Forma parte de una película de la que se acuerda más la gente que yo mismo. Pero sí sé que fue un momento clave, una cosa histórica".

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Sui Generis encabezó el movimiento llamado

Sui Generis encabezó el movimiento llamado "acusticazo", que presentaba una faceta folk al rock argentino

El recuerdo más fuerte que reconoció el exSui Generis al evocar esa noche fue el impacto que le generó la gran cantidad de público que colmó el estadio, algo que podía predecirse cuando se tuvo que agregar otra función, pero no a esos niveles.

"Generalmente, siempre se ven las mismas fotos o la película; pero la otra vez Rubén Andón, que fue el único fotógrafo que ese día fue desde la mañana, igual que Eduardo Martí, me mostró unas imágenes que nunca había visto desde atrás del escenario y me impactó la gran cantidad de gente. Era algo inusual", contó Mestre.

La sorpresa se dimensiona aún más si, como recordó el músico, se tiene en cuenta que la banda tuvo dudas cuando el productor Jorge Álvarez propuso la despedida en el Luna Park, porque creía que se trataba de un lugar demasiado grande.

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"La mayor sorpresa fue cuando nos dijo que se iba a agregar otra función porque se habían vendido todas las entradas", afirmó Mestre.

Conocé la historia de Sui Generis

Formado a fines de los 60 en las aulas del colegio militar Dámaso Centeno, de Caballito, Sui Generis encabezó el movimiento llamado "acusticazo", que presentaba una faceta folk al rock argentino, a partir de su debut discográfico de 1972 con "Vida". Bajo el sello Talent Microfón, el grupo presentó en este álbum y en su sucesor "Confesiones de invierno" clásicos como "Canción para mi muerte", "Rasguña las piedras", "Aprendizaje", "Mr. Jones", "Quizás porque" y "Mariel y el Capitán", entre tantos.

Para su tercer disco "Pequeñas anécdotas sobre las instituciones", de 1974, la banda adoptó un sonido más cercano al rock sinfónico, con el uso de sintetizadores por parte de Charly García, lo que evidenció diferencias artísticas entre sus miembros.

A pesar de que se había comenzado a trabajar en un nuevo álbum, que iba a llamarse "Ha sido", la falta de conexión entre las inquietudes artísticas de García y Mestre llevó a que tomaran la decisión de separarse.

Ante este panorama, Álvarez pensó una despedida en grande, con un concierto multitudinario que sería grabado para un álbum en vivo y un registro cinematográfico, proyecto que cayó en manos de Bebe Kamín.

La noche resultó apoteótica, con un Charly vestido de frac en velado homenaje a la portada del disco "Adiós Cream", histriónico como no se lo había visto hasta ahora y rodeado de sintetizadores; y un Nito ofreciendo una de sus más brillantes actuaciones, con un impecable e inspirado desempeño vocal.

Además del repaso de los grandes éxitos y de estrenar "Bubulina" (que formaría parte del repertorio de La Máquina de Hacer Pájaros), "Nena" (la futura "Eiti Leda") y "Fabricante de mentiras"; en la segunda función el grupo interpretó la autocensurada "Botas locas", con el secreto deseo de volver a ser arrestados por eso, como había ocurrido poco antes en Uruguay. Esta vez finalmente no pasó.

Tras los shows en el Luna Park, Sui Generis completó algunos compromisos que tenía en distintos puntos del país, pero una serie de eventos desafortunados recordaron que el dúo tenía los días contados.

La leyenda de esa noche histórica se alimenta hasta ahora gracias al disco doble en vivo y las imágenes del documental que durante años se exhibió en función trasnoche en los cines porteños.

"Fue un momento dulce y de reconocimiento que de alguna manera no nos esperábamos. Una cosa es saber que estaban vendidas las entradas y otra cosa, vivirla", sentenció Mestre.