Gonzalo Mesones, médico pediatra, compartió un escrito donde expresó que dejará de ejercer su profesión por necesidades económicas y su publicación tomó una gran repercusión.
Mesones comunicó a través de una carta la decisión de abandonar su profesión y comentó que trabajó todos los días de la semana, incluyendo fin de semana, a lo largo de 10 años. “Si uno es profesional, estudió entre 10 a 20 años para tener su especialidad, su subespecialidad, hizo residencia (para el que no está familiarizado es cuasi una colimba)”, explicó. A pesar de pasar por tantos años de formación, los profesionales deben trabajar una innumerable cantidad de horas diarias debido a una necesidad económica imperiosa.
“En una profesión donde confluyen sentimientos tan argentinos como el orgullo, el continuo intento por mejorar en la profesión y esa solidaridad que tanto nos envalentonaba como sociedad, ha sido reducida a las cenizas. Querer ser médico en este país se transformó en una mala palabra, en una idea ridícula y solamente perseguida por gente idealista poco asesorada”, expresó.
Mesones le dedicó exclusivamente un párrafo para mencionar su desconcierto frente a las actitudes tomadas hacia al personal de salud durante la pandemia. Según su perspectiva, se incrementó la sensación de estar haciendo mucho por una sociedad “disociada emocionalmente”.
De esta misma forma, hablo sobre las guardias que realizaron sin los medios necesarios de protección en la mayoría de los establecimientos. También recordó que se prohibieron las vacaciones por decreto y que los bonos extra abonados fueron “ínfimos e insultantes”.
Ya llegando al final de la carta, Mesones consideró que los pacientes se transformaron en clientes, “ya que el trato es como a cualquier servicio al consumidor. No hay respeto, no hay paciencia, no hay educación”. Y tras esta transformación se comenzó a cuestionar el valor que le dan a su trabajo.
En diálogo con Eduardo Feinmann en Radio Mitre, el médico dio a conocer algunos detalles sobre su decisión y habló sobre el vínculo con su esposa, que también es especialista médica. “No podemos salir del consultorio para ejercer otras vetas”, expresó el profesional. Y agregó: “Queríamos tener hijos y, solo con los consultorios, nos iba a costar mucho. Con el tiempo fuimos intentando ver si había otra manera”.
Asimismo, el doctor enunció que dentro de la medicina, la pediatría es considerada una de las especialidades rezagadas: “En Pediatría y Clínica te desafío a que encuentres alguien que no piense como yo; es desde hace años”.
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