El domingo, Argentina se consagró Campeón del Mundo, luego de ganarle por penales a Francia, tras empatar 3 a 3 en un partido para el infarto, y la gente salió a festejar en todos los rincones del país. Además, a través de las redes sociales, varias personas se hicieron virales, como Eugeni Khlynin, un empresario textil ruso, que regaló cientos de banderas para que ninguno se quede sin celebrar.
Según dio a conocer LA NACIÓN, pasó cinco horas cortando y regalando banderas argentinas a los hinchas que se dirigían a festejar al Obelisco, tirándolas con entusiasmo desde la ventana del primer piso de su negocio. Como es sabido, la escena fue filmada y, desde temprano, difundida por las redes y por los medios, que celebraron la actitud del extranjero.
“Regalé unas 700 banderas. En total, unos 20 rollos de tela. Las cortaba en el momento, a mano, con la tijera. Cuando me quedaba sin, bajaba rápido a la planta baja, buscaba más rollos, y volvía a subir para cortar y tirar. Habré empezado a las 15 y terminado a eso de las 20, cuando me quedé sin”, contó al medio.
“Policías, cartoneros, jóvenes, señores mayores. Todos estaban muy agradecidos. Al principio, hubo un poco de desconfianza. Una muchacha me dijo: ‘No, no tengo plata’. Cuando le dije que era gratis, se puso tan feliz. Me gusta participar de esa felicidad, especialmente en estos tiempos tan difíciles”, agregó.
Quién es Eugeni Khlynin, el ruso que regaló banderas argentinas
Eugeni Khlynin nació en Kazajistán, que en ese entonces era parte de la Unión Soviética, y es fanático del fútbol argentino desde que era niño. “Seguía desde allá los partidos argentinos de los mundiales. El fútbol argentino es famoso en todo el mundo, muy amado. Siempre recuerdo el mundial del ‘98. Argentina tenía un buen equipo: la Bruja Verón, Batistuta, Crespo”, rememoró en conversación con LA NACIÓN.
Luego de trabajar durante años en relación de dependencia, y tras varios emprendimientos fallidos, en 2011, Khlynin decidió hacer realidad su sueño: se mudó a la Argentina para estudiar Dirección de Fútbol en el Instituto Universitario River. Quería estudiar la carrera en el mejor país para hacerlo, aseguró. Una vez que terminó sus estudios, se mudó a Santiago del Estero, donde consiguió trabajo como DT en Club Atlético Central Córdoba. Allí también trabajó como ayudante de campo de la Primera.
En Santiago del Estero conoció a su esposa y tuvo a su hijo, Antón, con quienes hoy vive en la ciudad santiagueña de La Banda. “Voy y vengo. Acá vengo a controlar el negocio. Ahora, para Navidad, me voy para allá. Mi mujer se volvió la semana pasada”, explicó.
Al rubro de la tela llegó como asistente de su hermano, que tiene cinco locales en el Once y llegó al país antes que él. En cuando pudo, hace unos seis años, se abrió por su cuenta. “Fue muy difícil emprender acá, pero con trabajo todo es posible. Este es un país que te da oportunidades si trabajás mucho. Ahora logro ver los frutos de tanto esfuerzo”, contó.
Temas
Te puede interesar





