La fecha surgió de un modelo de IA utilizado para explorar escenarios futuros de crisis energética, y aunque carece de validación científica, la información generó una fuerte repercusión.
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Circulan predicciones sobre un apagón global en 2027, según análisis de diversas inteligencias artificiales.
Circulan predicciones sobre un apagón global en 2027, según análisis de diversas inteligencias artificiales.
La inteligencia artificial predijo un apagón global para 2027: qué hay de cierto y qué riesgos reales enfrentamos
El informe fue inicialmente replicado por medios como El Economista y Cybernews, donde se mencionan como causas hipotéticas del colapso: tormentas solares intensas, ciberataques masivos y fallos en infraestructuras interconectadas.
¿Qué tan real es la posibilidad de un apagón eléctrico global?
La postura de los expertos
Científicos, ingenieros eléctricos y especialistas en ciberseguridad coincidieron en que un apagón de alcance global es altamente improbable. Aunque los sistemas eléctricos están cada vez más interconectados a través de redes internacionales, estas redes cuentan con múltiples capas de protección, protocolos de aislamiento y redundancias que dificultan un colapso total.
“Para que haya un apagón global tendría que fallar todo a la vez: generación, distribución, reservas y sistemas de respaldo. Es más fácil ganar la lotería tres veces seguidas”, explicó un ingeniero de sistemas energéticos al medio Wired.
Rumores sobre un apagón mundial generan alarma entre usuarios.
Rumores sobre un apagón mundial generan alarma entre usuarios.
¿Cuáles son los riesgos reales de un colapso energético?
Si bien el escenario de un apagón total a nivel planetario no es factible según la ciencia, sí existen amenazas concretas que podrían provocar cortes masivos y prolongados en regiones enteras. Las más relevantes son:
1. Tormentas solares extremas
Fenómenos como las tormentas geomagnéticas pueden inducir corrientes en la red eléctrica que dañan transformadores y equipos sensibles. En 1989, una tormenta solar dejó sin luz a seis millones de personas en Quebec durante nueve horas.
Un evento similar al de 1859 (Evento Carrington) hoy podría interrumpir satélites, GPS, telecomunicaciones y energía durante semanas.
2. Ciberataques a infraestructuras críticas
Casos como los ataques en Ucrania en 2015 y el incidente de Colonial Pipeline en EE.UU. en 2021 demostraron la vulnerabilidad de sistemas estratégicos.
Un ataque coordinado podría paralizar centrales eléctricas, redes de transporte y hospitales, al menos por algunas horas o días.
3. Sobrecarga de demanda energética
El crecimiento del consumo eléctrico, impulsado por el uso de tecnologías digitales, centros de datos, vehículos eléctricos y aires acondicionados, puede provocar crisis si la infraestructura no se moderniza al mismo ritmo.
En 2025, un corte de luz afectó a millones en España y Portugal por la combinación de baja inercia en la red y fallas en generación.
Un apagón global sería improbable.
Un apagón global sería improbable.
Redes sociales y desinformación: el otro riesgo
La predicción del 27 de abril de 2027 se viralizó rápidamente en plataformas como TikTok, X (antes Twitter) y YouTube, donde numerosos usuarios compartieron teorías conspirativas. Algunos mencionan un supuesto "reinicio tecnológico global" y otros hablaron de sabotajes internacionales organizados.
Este fenómeno refleja cómo la desinformación digital puede amplificar miedos infundados, desviar el foco de las amenazas reales y generar ansiedad colectiva.
“Más preocupante que el colapso energético es el colapso informativo. El pánico se propaga más rápido que cualquier apagón”, advirtió un especialista en comunicación científica.
¿Estamos preparados para un evento extremo?
Distintos organismos internacionales, como la NASA, la Agencia Internacional de Energía (IEA) y autoridades energéticas de países desarrollados, realizan simulaciones anuales para prever incidentes y preparar respuestas rápidas. Sin embargo, reconocen que muchas infraestructuras en países en desarrollo aún son vulnerables.
Además, el creciente riesgo de eventos solares extremos llevó a gobiernos como el de EE.UU. a desarrollar protocolos de contingencia y simulacros para proteger redes eléctricas y cables submarinos de internet.