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Insólito video: un turista se tiró a la Fontana di Trevi en Roma y fue multado por 500 euros
La policía de Roma interceptó a un turista que saltó completamente vestido a la Fontana di Trevi. El insólito episodio terminó con una multa de 500 euros y refuerza el control estricto sobre el monumento más emblemático.
Roma no deja de sorprenderse con las ocurrencias de sus visitantes. Esta vez, un turista cruzó todos los límites y transformó un monumento histórico en su balneario personal. El hombre tomó carrera desde un costado, voló sobre el mármol y aterrizó de cabeza en el agua.
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Testigos grabaron el momento exacto con sus teléfonos celulares. En las imágenes, que inundaron las redes sociales en minutos, el sujeto nada con una tranquilidad envidiable de un extremo al otro. Cruzó la zona cercana a la famosa "fuente de los enamorados" como si estuviera en la pileta de un hotel all inclusive.
Un salto al vacío por un puñado de "likes": el minuto de furia del turista
El protagonista de esta historia cedió al impulso de la viralidad. Completamente vestido, el joven buscó la cámara de sus amigos para inmortalizar un acto que las autoridades locales consideran un agravio al patrimonio. La "hazaña" se desmoronó cuando notó que el azul del agua se mezclaba con el azul del uniforme policial.
Agentes de la policía de Roma aparecieron en escena de inmediato. Aunque el turista intentó alejarse nadando para evitar el encuentro, los efectivos lo frenaron en seco apenas pisó tierra firme. El costo de esos diez segundos de fama ascendió a 500 euros, un precio bastante alto para un chapuzón improvisado.
De la fuente a la comisaría: por qué Italia ya no tolera estas conductas
Las autoridades italianas mantienen una vigilancia de hierro sobre sus tesoros. La Fontana di Trevi representa el símbolo máximo de la ciudad, solo superado por el Coliseo, y su preservación obsesiona al gobierno local. Las leyes vigentes prohíben incluso mojar los pies o las manos en el estanque.
La policía aplica sanciones ejemplares para frenar el "turismo de TikTok" que daña los monumentos. Entrar al agua no es solo una infracción administrativa; representa un desafío a la custodia de una pieza que resiste el paso de los siglos. Esta vez, el hombre tuvo que pagar 500 euros por ingresar.

