El hecho encontró totalmente desprevenidos a los ocupantes de los autos, ya que en esta jornada no se habían registrado ni lluvias ni vientos que hicieran advertir este posible desenlace.
El Renault Fluence se llevó la peor parte. Estaba estacionado en el lugar porque la familia estaba ayudando a descender del mismo a una mujer de más de 90 años. La Eco Sport circulaba por la calle y sufrió daños menores.
Afortunadamente, sólo hay que lamentar consecuencias materiales, pero el dueño del automóvil se mostró profundamente enojado por la situación, ya que no es la primera vez que en la ciudad se advierte por el mal estado de los árboles viejos. Es una problemática que los vecinos denuncian continuamente pero que aún no tiene solución.
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