Volar en Argentina será más caro: suben las tasas aéreas y crece el costo de los pasajes
La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) oficializó un fuerte incremento en los cargos fijos que encarece cada ticket emitido en el país.
Con la nueva estructura tarifaria, en algunos tramos de cabotaje, el pasajero termina pagando más dinero por tasas y cargos operativos que por el combustible y el servicio de la aerolínea.
Con la nueva estructura tarifaria, en algunos tramos de cabotaje, el pasajero termina pagando más dinero por tasas y cargos operativos que por el combustible y el servicio de la aerolínea.
Con la llegada de las vacaciones de invierno, miles de argentinos ya planifican su próxima escapada y ahora deberán hacer cuentas más ajustadas para viajar en avión.
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Desde esta semana, el Gobierno nacional, a través de la ANAC, implementó una actualización en la estructura tarifaria del transporte aéreo. La medida se formalizó mediante la Resolución 258/2026, publicada semanas atrás en el Boletín Oficial.
Desde el organismo argumentaron que la decisión responde al fuerte atraso tarifario acumulado frente a la inflación de la última década, una situación que, según explicaron, volvía insostenible el financiamiento de los servicios esenciales de seguridad aeroportuaria y las inversiones en tecnología que exige la aviación moderna.
La medida generó fuerte preocupación en el sector. Las aerolíneas advierten que el incremento impacta de lleno en la rentabilidad, especialmente de las compañías low cost y de bandera. Además, sostienen que Argentina pierde competitividad frente a países vecinos como Chile y Brasil.
El salto de cabotaje: por qué volar por Argentina cuesta mucho más
El cambio más violento ocurre en los vuelos dentro del territorio nacional. La ANAC decidió que la tasa de seguridad aeroportuaria, que históricamente costaba apenas $20, pase a un piso de $6.500 por cada tramo. Este incremento récord busca fondear de inmediato la compra de tecnología y el mantenimiento edilicio de los aeropuertos.
Pero el tarifazo no viaja solo. La letra chica de la normativa incluye otros ajustes que encarecen la operatividad de los aviones:
- Navegación aérea: los servicios que guían a los pilotos en suelo argentino subieron un 359%.
- Aterrizaje y sobrevuelo: los vuelos internacionales ahora pagan un 15% más por tocar pista o cruzar el espacio aéreo local.
- Peso impositivo: al sumar el IVA y las percepciones nacionales, el costo real del vuelo queda oculto detrás de una montaña de recargos fijos.
Dólares y fronteras: cuánto cuesta ahora viajar al exterior
El aumento de las tasas aéreas no solo impacta en quienes planean vacacionar dentro del país, sino también en los argentinos que buscan viajar al exterior.
En estos casos, los cargos se calculan en moneda extranjera y alcanzan tanto a los vuelos regionales como a los de larga distancia. Desde la ANAC explicaron que la actualización responde a la necesidad de equiparar los estándares locales con las exigencias internacionales en materia de control y seguridad aérea.
Para los vuelos regionales, la tasa obligatoria pasó de u$s4,42 a un valor fijo de u$s5 por pasajero. En tanto, para los destinos internacionales de larga distancia, el cargo subió de u$s8 a u$s9.
A esto se suma un incremento del 15% en las tarifas de sobrevuelo internacional, una combinación que, según advierte el sector, encarece la conectividad y complica la competitividad aérea de la Argentina frente a otros países de la región.
Excepciones y letra chica: quiénes zafan del aumento
A pesar del endurecimiento tarifario, el Gobierno mantiene ciertos beneficios para grupos específicos. La normativa conserva las exenciones de pago para los sectores que tradicionalmente quedan fuera de estos gravámenes:
- Menores: no pagan la tasa los niños menores de 3 años en vuelos locales y menores de 2 años en tramos internacionales.
- Diplomáticos: el personal acreditado debidamente mantiene la excepción.
- Tránsito: los pasajeros en condición de tránsito inmediato no abonan el recargo.
Desde los despachos oficiales recalcan que este flujo de dinero irá directo a la capacitación del personal de control y a la actualización del equipamiento tecnológico. Sin embargo, para el viajero frecuente, la realidad es una sola: el costo neto del pasaje hoy queda supeditado a una acumulación de impuestos y tasas que ensanchan cada vez más la brecha entre el precio base y el total a pagar.






