Mendoza es conocida por sus viñedos, la majestuosidad de la Cordillera de los Andes y la adrenalina de sus deportes de montaña. Sin embargo, hay un destino poco explorado que se esconde entre los paisajes mendocinos. A orillas de un arroyo cristalino y rodeado de bosques de álamos, Las Vegas invita a desconectar y sumergirse en la belleza de la naturaleza.
Las Vegas ofrece un paisaje cambiante según la época del año, permitiendo ser visitada en cada momento. Durante el otoño, los árboles se tiñen de tonos cobrizos, mientras que el invierno cubre los cerros con un manto de nieve. En primavera y verano, el arroyo cobra protagonismo con sus aguas cristalinas y el verde vibrante de la vegetación.
Entre los principales atractivos de la localidad son sus senderos por las montañas. Desde travesías de baja dificultad hasta ascensos más exigentes, hay opciones para todos los niveles. Además, el arroyo que bordea el pueblo se convierte en un sitio perfecto para refrescarse y disfrutar del sonido del agua corriendo entre las piedras.
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Qué actividades hacer en Las Vegas
Senderismo y trekking: caminatas por los cerros que rodean el pueblo, con vistas panorámicas y miradores naturales.
Avistaje de fauna y flora: especies autóctonas como guanacos y águilas pueden avistarse en la zona.
Descanso junto al arroyo: un rincón ideal para relajarse con el murmullo del agua y la sombra de los árboles.
Gastronomía local: pequeños restaurantes y casas de comida ofrecen delicias mendocinas como empanadas y chivito a la parrilla.
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Cómo llegar y dónde hospedarse
Las Vegas se encuentra a una distancia accesible desde Mendoza capital, aunque para llegar se recomienda contar con vehículo propio, ya que el transporte público es limitado.
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En cuanto al alojamiento, las cabañas y hospedajes rústicos se integran al entorno natural, permitiendo una estadía en armonía con el paisaje. Muchas de estas opciones incluyen vistas espectaculares a los cerros y al arroyo, además de todas las comodidades necesarias para una escapada de descanso.






