Escapada al "Jardín" de la Patagonia, un el pueblo de Neuquén rodeado de pinos, árboles de 1.300 años y volcanes
La región ostenta la condición de Capital Provincial del Senderismo de Montaña y combina pinos centenarios, vistas a picos volcánicos y saberes gastronómicos ancestrales para garantizar una travesía inolvidable.
El apodo de "Jardín de la Provincia" refleja las décadas de trabajo en viveros e intensas reforestaciones de pinos que modificaron el paisaje natural de Huinganco.
El norte de la provincia de Neuquén resguarda algunos de los paisajes más vírgenes e impactantes de toda la geografía patagónica. En esta región, los valles fértiles se entrelazan con elevaciones rocosas, arroyos cristalinos y caminos cordilleranos que transportan a los visitantes hacia postales de ensueño.
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En medio de este escenario de calma absoluta emerge Huinganco, un pequeño poblado de montaña que cautiva por su perfil sereno. Sus vecinos bautizaron a la localidad como el "Jardín de la Provincia" gracias al intenso trabajo forestal que transformó la fisonomía del lugar.
Extensos pinares, arboladas alamedas y variados cultivos de frutales pintan el valle con tonalidades verdes que contrastan de forma directa con la aridez característica de la estepa circundante.
Bosques centenarios y senderismo de montaña al pie de la cordillera
La profunda relación del pueblo con sus árboles impulsó el desarrollo de atractivos educativos y culturales. La comunidad montó el Vivero y el Museo del Árbol, dos espacios clave donde los turistas comprenden el proceso productivo maderero y la historia forestal que modeló la identidad del municipio.
El terreno montañoso convirtió a la localidad en un polo de atracción para los amantes de las caminatas al aire libre. La provincia declaró a Huinganco como la Capital Provincial del Senderismo de Montaña debido a la cantidad y diversidad de huellas que surcan sus cerros, aptas para todo tipo de estado físico:
- Ascenso al Cerro Corona: esta travesía exige un importante esfuerzo físico a los caminantes. A medida que los deportistas ganan altura, obtienen vistas panorámicas deslumbrantes del cordón montañoso y descubren la hermosa laguna Huinganco, un espejo de agua escondido en las alturas.
- Mirador San Pedro: este punto de observación ofrece una perspectiva privilegiada sobre el casco urbano. Durante las jornadas despejadas, los visitantes divisan en el horizonte las siluetas gigantescas del volcán Tromen y del imponente volcán Domuyo, el techo del de la Patagonia.
- Área Natural Protegida Cañada Molina: ubicada a solo 5 kilómetros del centro urbano, las autoridades crearon esta reserva para resguardar un relicto milenario de cipreses. Algunos de estos ejemplares arbóreos superan los 1.300 años de existencia y conforman un auténtico tesoro botánico.
Sabores del norte neuquino y rutas para planificar la escapada
La experiencia de viaje se completa con una marcada propuesta culinaria con sello criollo. El afamado chivito del norte neuquino lidera la mesa regional, mientras los cocineros locales acompañan las preparaciones con elementos tradicionales como el ñaco, el mote, la trucha de río y los quesos artesanales elaborados en las granjas de la zona.
Llegar a este rincón patagónico requiere emprender un viaje de aproximadamente 470 kilómetros desde la ciudad de Neuquén. Los automovilistas deben encarar el recorrido hacia el norte transitando sucesivamente por la Ruta Nacional 22, la Ruta Nacional 40 y finalmente la Ruta Provincial 43.
A escasa distancia de allí se ubica la localidad de Andacollo, otro referente turístico del departamento Minas. Esta cercanía geográfica permite a los automovilistas enlazar ambos municipios en un mismo itinerario, combinando historia minera, ríos andinos y la tranquilidad de un destino que conserva intacta su alma montañesa.






