El pueblo colonial de Córdoba congelado en el tiempo: historia, ríos transparentes y la sombra de Facundo Quiroga

Este pintoresco poblado combina el cauce calmo del río Suncho con senderos de montaña y relatos apasionantes que marcaron el rumbo del país.

Enclavada en el norte cordobés, Villa Tulumba cautiva a los viajeros con sus callecitas empedradas, casonas del siglo XVIII y paisajes serranos vírgenes.

Enclavada en el norte cordobés, Villa Tulumba cautiva a los viajeros con sus callecitas empedradas, casonas del siglo XVIII y paisajes serranos vírgenes.

Pasear por las calles de tierra y empedrado de Villa Tulumba en Córdoba equivale a cruzar un portal directo al pasado colonial de la Argentina. En la actualidad, unos 5.000 habitantes custodian este patrimonio arquitectónico que resalta como un verdadero museo a cielo abierto, ideal para una escapada en familia.

El sonido del viento entre los árboles y la serenidad de sus paisajes convierten a esta villa en el refugio ideal para quienes buscan desenchufarse del ritmo acelerado de la ciudad.

Historia colonial y secretos de la aristocracia: qué ver en el casco histórico de Villa Tulumba

El corazón del pueblo conserva estructuras edilicias de enorme valor histórico. La antigua Calle Real concentra las caminatas principales y desemboca frente a la histórica Casa Parroquial y la casona de la influyente familia Reynafé. Don Guillermo Reynafé y Claudia Hidalgo Torres criaron allí a 13 hijos; la historia señala a dos de ellos, José Vicente y Francisco Isidoro, como los intelectuales que planearon la trágica emboscada a Facundo Quiroga en Barranca Yaco.

La Iglesia Nuestra Señora del Rosario custodia un tabernáculo de estilo barroco que el artista Martín Santiago intervino con sus pinturas a mediados del siglo XX.

La Iglesia Nuestra Señora del Rosario custodia un tabernáculo de estilo barroco que el artista Martín Santiago intervino con sus pinturas a mediados del siglo XX.

En el centro del poblado se levanta la Iglesia Nuestra Señora del Rosario, el monumento religioso más importante de la región. El templo resguarda un magnífico tabernáculo barroco decorado con obras del célebre artista plástico Martín Santiago, atrayendo a fanáticos del arte sacro y la arquitectura antigua.

Río Suncho, picnic y caminatas de montaña: actividades al aire libre en la villa

El entorno agreste que rodea a la localidad invita a disfrutar de jornadas completas de descanso y recreación. El río Suncho atraviesa el pueblo de oeste a este, moldeando un cauce verde y cristalino que destaca especialmente en el sector de la Laguna del Molle:

  • Descanso a la orilla del agua: las márgenes del río cuentan con asadores, mesas y bancos de madera, configurando un escenario perfecto para preparar carnes a la parrilla, organizar picnics o compartir mateadas familiares.
  • Balneario municipal: durante la época estival, la pileta comunitaria y las ollas del río ofrecen el espacio predilecto para refrescarse y capear las altas temperaturas.
  • Trekking a la Ermita del Cerro: los caminantes completan un recorrido de una hora hacia el oeste hasta alcanzar un santuario en las alturas. El mirador guarda la imagen de la Virgen Madre del Cerro y regala una vista panorámica imponente del norte cordobés.

Circuitos entre quebradas: excursiones a Las Juntas, Río Yosoro y Cerro Colorado

Quienes disfrutan de la aventura sobre ruedas o prefieren el cicloturismo encuentran rutas de ripio que serpentean entre arroyos y campos con hierbas aromáticas. A 15 kilómetros hacia el norte, el paraje Las Juntas propone un circuito familiar rodeado de vertientes naturales.

Continuando por el mismo camino rural, los visitantes acceden al paraje Río Yosoro, El Perchel y la histórica localidad de Caminiaga. Esta travesía conecta además con la reserva natural y cultural del Cerro Colorado, consolidando un corredor turístico repleto de riqueza paisajística y pinturas rupestres milenarias.

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