El lunes se conoció la sentencia a los dos curas y el jardinero del Instituto Próvolo de Mendoza, que cometieron abusos sexuales en contra de niños ciegos. Hernán Rausch es una de las víctimas y el primer denunciante del cura Justo José Ilarra, condenado por abusar de jóvenes que estuvieron a su cargo en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo en Paraná, entre 1984 y 1993.
"La condena de los curas abusadores no es una alegría, sino una satisfacción de que te escuchen porque es difícil denunciar abusos y, sobre todo, llegar a juicio y condena", apuntó Rausch. Además contó que a su abusador, de 60 años, le ratificaron la condena seis jueces y está en prisión domiciliaria. La condena que le otorgaron es de 27 años pero están esperando a que la sentencia quede firme y vaya a la cárcel.
Para denunciar "hay una carga de culpa y de traición que hace que cueste decirlo", aclaró Rausch. Además, relató las decisiones que tomó la Iglesia tras su denuncia. En un principio, decidieron sacarlo del seminario y enviarlo a Roma para que continúe sus estudios. Allí realizó una tesis sobre "La misión de los niños en el mundo" y luego regresó a Buenos Aires. Más tarde, lo enviaron a Tucumán.
"Querían evitar llevarlo a la Justicia, igual que lo que pasó con el Próvolo", indicó Rausch y agregó que "la indiferencia es peor porque ni siquiera se manifiestan al respecto. Pero es un tipo de actitud común de la Iglesia".
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