Chau aranceles a los celulares: cómo impacta en tu bolsillo y en la industria argentina
La eliminación de aranceles a celulares promete precios más bajos, pero también reaviva el debate sobre el impacto en la industria local y el empleo en Tierra del Fuego.
Especialistas advierten que la apertura debe ir acompañada de políticas de reconversión para evitar un fuerte impacto social.
La decisión del Gobierno nacional de eliminar totalmente los aranceles a la importación de teléfonos celulares, vigente desde el 15 de enero, abre un nuevo escenario para el mercado tecnológico argentino. En diálogo con Una tarde a la vez por AIRE, el economista y despachante de aduana Diego Dumont analizó el impacto de la medida, sus posibles beneficios para los consumidores y las tensiones que genera sobre la producción nacional, especialmente en Tierra del Fuego.
¿Habrá una baja inmediata en los precios?
Según explicó Dumont, el objetivo oficial es lograr una reducción de precios cercana al 30%, aunque aclaró que el efecto no será inmediato. “Las empresas hoy están estoqueadas, por lo que la baja no se va a ver de un día para el otro”, señaló. La tendencia, sostuvo, será descendente a medida que ingresen nuevos equipos importados.
En ese proceso, el rol de los consumidores será clave: la competencia y la presión de la demanda pueden acelerar la baja y evitar que los precios se mantengan artificialmente altos.
Embed - Chau aranceles a los celulares: como impacta en tu bolsillo y en la industria Argentina
Argentina, entre los países con celulares más caros
El economista fue contundente al comparar los valores locales con los del exterior. Argentina tiene precios entre tres y cuatro veces más altos que los países vecinos, y la brecha se amplía aún más frente a mercados como Estados Unidos o China, considerados polos centrales de la producción tecnológica a nivel mundial.
Para Dumont, esta situación no solo afecta al consumo, sino que impacta de lleno en la competitividad del país.
El impacto sobre la industria de Tierra del Fuego
Uno de los puntos más sensibles del debate es el efecto de la medida sobre la producción nacional, especialmente en Tierra del Fuego, donde miles de personas dependen del ensamblado de celulares y otros productos electrónicos.
Dumont explicó que la eliminación de aranceles forma parte de una decisión sostenida del Gobierno para fomentar la importación y la competencia, un camino que también se aplica a otros rubros como aires acondicionados y televisores. En ese contexto, advirtió que se trata de un proceso que “da para largo” y que requiere una definición estratégica de país.
La quita de aranceles a la importación de celulares busca bajar los precios, aunque el impacto no será inmediato.
Tecnología como insumo clave para la economía
Más allá del consumo, Dumont remarcó que la tecnología es un insumo central para la producción. “No es solo algo para consumir, es una herramienta que usan las empresas para trabajar”, explicó. Pagarla hasta cuatro veces más cara que en el resto del mundo implica un sobrecosto estructural para toda la economía.
En ese sentido, citó estudios que estiman que el mayor costo de la tecnología genera una pérdida de alrededor de 60.000 puestos de trabajo en el país, una cifra muy superior a los cerca de 5.000 empleos directos que hoy dependen de la producción local de celulares.
El dilema social y la necesidad de reconversión
El especialista aclaró que la solución no puede ser abrupta ni desentendida de lo social. “No se trata de abrir importaciones y dejar gente en la calle”, sostuvo, y planteó la necesidad de programas de reconversión y acompañamiento por parte del Estado para los trabajadores afectados.
A su entender, la desregulación debería ir acompañada de políticas que permitan una transición ordenada y contemplen el impacto humano de los cambios económicos.
2025-09-24 CELULARES
La medida genera alivio para los consumidores, pero aumenta la presión sobre la industria electrónica de Tierra del Fuego.
Importaciones, competencia y beneficios para el consumidor
Finalmente, Dumont amplió la mirada al comercio exterior en general y al cambio de rumbo desde la asunción de Javier Milei. Señaló que durante años el cierre de importaciones generó situaciones de concentración en distintos rubros —como textiles, electrodomésticos o neumáticos— que beneficiaron a pocos empresarios en detrimento de millones de consumidores.
“La discusión no es todo o nada”, afirmó, y concluyó que el desafío está en analizar sector por sector cuándo conviene priorizar el trabajo nacional y cuándo la apertura sirve para corregir distorsiones que encarecen la vida cotidiana de los argentinos.