Los enfrentamientos entre el ejército de Sudán y los paramilitares, que se disputan el poder tras el golpe de Estado de 2021, dejaron al menos 56 civiles muertos y cientos de heridos. El país africano es un caos y los civiles están en medio de esa lucha salvaje por el poder.
El Comité Central de Médicos de Sudán informó a través de un comunicado que "el número total de muertes entre civiles alcanzó 56". Pero, adelantó que habría "decenas de muertes" entre las fuerzas de seguridad que no están incluidas en ese balance. El comité agregó que habría contabilizado unos 600 heridos, incluidos miembros de las fuerzas de seguridad, y que no pudieron ser enviados a los hospitales debido a los intensos combates desplegados en la zona.
La noche del sábado la capital de Sudán, Jartum, se vio sacudida por varias explosiones y disparos, tras una jornada de combates callejeros y de ataques aéreos.
El origen de esta violencia estalló tras semanas de tensiones entre el jefe del ejército, el general Abdel Fatah al Burhan, y su adjunto Mohamed Hamdan Daglo, comandante de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), un grupo paramilitar fuertemente armado que agrupa a exmilicianos de la guerra de Darfur.
A pesar de que los dos bandos unieron sus fuerzas durante el golpe de Estado de 2021, que desató una crisis económica, social y política en el país, esa unión llegó a su peor final. Poco a poco los desacuerdos fueron acrecentándose con el tiempo y, ahora, se centran en el futuro de los paramilitares y su integración dentro de las Fuerzas Armadas.
Ambas partes culpan a la otra de las violencias y afirman controlar lugares clave de Jartum. Mientras que la capital de Sudán, sigue envuelta en el caos y los civiles solo piensan en sobrevivir día a día.
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