Una pareja de rosarinos adoptó a un nene con parálisis cerebral

Hace cuatro años la vida de Damián y Pablo cambió para siempre. Llevan 11 años juntos, se casaron hace seis y siempre soñaron con ser padres. Esperaron durante años que llegara el hijo. Un día, los llamaron por teléfono con la noticia de que había un bebé esperando por una familia. “Benicio nació prematuro, tras un embarazo de 30 semanas y fue abandonado. Estuvo 45 días en neonatología, donde sufrió una infección intestinal causada por la inmadurez de sus órganos y luchó por sobrevivir. Nosotros nos enteramos de que había una posibilidad de adoptarlo y no lo dudamos”, explica Alejandro.
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Enseguida, fueron al hospital. Pero al principio solo lo podían ver por un ventana de neonatología. Además, no estaban los papeles y no tenían autorización para acercarse. “La primera vez que tuvimos contacto fue casi al mes de vida, ahí empezamos a relacionarnos con nuestro hijo. Los médicos dicen que fue un antes y un después en la vida de Beni, porque antes estaba deprimido, sentía el estado de abandono“, cuentan.

Los médicos hablaron en su momento de una recuperación en la que el factor clave fue el amor de Damián y Alejandro. “Había pesado un kilo cuatrocientos al nacer y cuando dejamos el hospital, pesaba dos kilos setecientos. Lo sentimos nuestro desde el primer día. Atravesamos diferentes situaciones, pero para nosotros no había nada más importante en el mundo que su salud. Hubo días en que los médicos no sabían si iba a pasar la noche y ahora, el 31 de octubre va a cumplir cuatro años”.

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