Murió el joven que había recibido médula ósea de su hijo para superar una leucemia
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El aporte de “un poquito de sangre” a su padre, como lo resumía el niño, permitió que Rodolfo Ferrero superara una larga internación. Luego inició un nuevo período de recuperación. Este jueves, sin embargo, se produjo su fallecimiento.
La historia
Ferrero tenía 28 años. En enero de 2015 le detectaron la enfermedad. Probó con distintos tratamientos, pero el año pasado los médicos concluyeron que no le quedaban más alternativas que el trasplante. Los estudios determinaron que Alejo, su hijo mayor, era compatible. El muchacho se negaba a que el pequeño sea sometido al tratamiento. Pero los profesionales y su familia lo convencieron de que era el único camino posible.
“Tiene un corazón muy grande y esa forma de ser que, donde va, donde pisa, deja una huella muy importante. Es un amor. Hoy es chico y a lo mejor no lo entiende, pero el día de mañana él también estará orgulloso”, decía el muchacho sobre Alejo. Elegido como ejemplo también en la clínica donde atendieron a su padre.
En febrero se había sometido a quimioterapia. A mediados del año pasado se realizó la donación de médula ósea entre hijo y padre, en una clínica de Congreso. Ferrero abandonó la internación y regresó a Puerto General San Martín. A fin de año los médicos le informaban que su recuperación era favorable. Este jueves, sin embargo, se conoció su fallecimiento.
Fuente www.clarin.com




