Murió el joven baleado por un policía: "Estaríamos ante un típico caso de gatillo fácil"

Lo dijo el abogado penalista y docente de la Universidad Nacional del Litoral, Néstor Oroño, quién agregó la necesidad de "concientizar y formar" a los agentes policiales.

Un joven de 17 años murió este martes por la tarde cuando fue baleado por la espalda por un agente policial que se encontraba en su jornada de franco. El muchacho huía por calle Ignacio Risso luego de haber robado la cartera a una anciana. El hecho abrió lugar a la polémica en torno al actuar del efectivo que quedó detenido. Para un experto en Derecho Penal, estamos ante un típico caso de “gatillo fácil”.

Los argumentos determinantes se encuentran en el texto de la Ley Orgánica de la Policía de la Provincia de Santa Fe y el Código Penal de la Nación. La primera “establece en líneas generales, cómo debe actuar” la fuerza policial, explica el abogado penalista Néstor Oroño. El texto determina que “el uso del arma tiene que hacerse para asegurar la defensa oportuna de su persona o de terceros“. Con este sustento legal, se podría entender el actuar del efectivo como “un exceso en el cumplimiento del deber”, según el artículo 7.395 del Código Penal.

Para el docente de la Facultad de Derecho de la UNL, la defensa del agente policial optará por alegar que la situación de robo y fuga imponía al efectivo el deber de actuar. Es que de acuerdo a la Ley Orgánica, aquel policía que presencie un hecho delictivo tiene la obligación de actuar, esté en servicio o no. Ahora bien, ese actuar debe tener un “marco de razonabilidad”.

La ley provincial determina la utilización del arma de fuego reglamentaria en último término -donde esté en peligro la vida de uno mismo o terceros-. “Si el policía sintió que el ladrón se le escapaba porque corría rápido, no lo autoriza a darle un tiro”, explicó Oroño en diálogo con Aire de Santa Fe. ¿Cuál hubiese sido un correcto accionar policial? Utilizar la fuerza corporal para impedir la huida del delincuente o pedir refuerzos de inmediato a la Central de Emergencias 911.

Ante cualquier juicio de valor, es necesario analizar cuál de los dos bienes jurídicos es más valioso: ¿la vida o la seguridad?. “No hay derechos ni deberes absolutos, todos deben ejercerse en un marco de razonabilidad“, insistió el abogado. “Cuando la sociedad entrega un arma a un policía, le da un gran poder, le confía su seguridad”, por lo que el efectivo está en una situación desigual, en términos de empoderamiento, respecto a cualquier civil. En esta materia, es sumamente necesario “concientizar, profesionalizar y formar” a la policía.

El flagelo de la inseguridad

El análisis del episodio que terminó con la muerte de un joven de 17 años, no escapa a un contexto en el que la ola de hechos delictivos se acentúa preocupantemente. “La inseguridad es un fenómeno con el que convivimos y afecta la calidad de vida”, expresó Oroño. “Pero tenemos que entender que vivimos en un Estado de derecho donde se deben respetar los derechos fundamentales de las personas y no se puede lograr objetivos de cualquier manera“, continuó.

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Es decir, el flagelo de la inseguridad “es un problema de muy difícil abordaje, pero por esto no tenemos que arribar a soluciones extremas. Hay que afrontarlo en un marco de razonabilidad”, concluyó el docente.

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