viernes 26 de febrero de 2021
Sociedad moda | sustentable | consumo

Moda sustentable: urge un cambio de paradigma que termine con la cultura del desperdicio

La industria de la moda se convirtió en la segunda más contaminante del planeta y ya no se puede mirar para un costado. Cada vez son más las marcas y diseñadores locales se suman a la ola ecológica.

Cuando se piensa en la moda siempre se la relaciona a lo bello, lo artístico, a lo placentero y lujoso. Entonces, ¿Porqué se transformó en un problema ambiental en los últimos años?. Según un informe de la ONU, esta industria es la segunda más contaminante del planeta, ya que produce más emisiones de carbono que todos los vuelos y transportes marítimos internacionales juntos. Esto es un hecho y no se puede mirar para un costado.

Además el estudio indica que en los últimos años multiplicó su producción, y pasó de generar dos temporadas a más de seis por año, para ofrecer cada dos meses nuevas piezas y tendencias, a consumidores que usan y descartan la ropa un 50% más rápido que hace 15 años, y que compran un 60% más que hace dos décadas.

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Foto: Internet

Foto: Internet

Ante estos datos alarmantes, urge la necesidad de pensar el porqué de la situación y posibles soluciones. Aire Digital habló con Alicia Prieto, geógrafa, profesora de nivel superior, divulgadora y autora de libros de texto. La especialista explicó que la moda se convirtió en un problema ambiental de tal magnitud porque el consumo tiene como premisa que "cuanto uno mas objetos posee, tiene un lugar social más importante".

Pero para llevar acabo la producción de bienes y cubrir la demanda del consumo excesivo, se necesitan y utilizan muchas materias primas naturales, y eso niega la posibilidad a las generaciones que vienen de contar con esos recursos.

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La producción y el consumo se aceleraron de tal manera que hoy hay una sobreproducción, una mala distribución de los recursos y una incapacidad de consumir racionalmente. Esto viene acompañado de una profunda desigualdad: mientras algunos tienen el guardarropas lleno de prendas, otros viven con las que les donan.

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En las últimas décadas se generó un círculo vicioso en el que la industria "invita a comprar todo el tiempo", y lo que pasa de moda "ya no sirve", explicó Prieto. En esta dinámica viciosa, la industria textil se transforma en la segunda consumidora de agua mundial, que es un recurso escaso. Según la ONU, cada año se utilizan 93.000 millones de metros cúbicos de agua, un volumen suficiente para satisfacer las necesidades de cinco millones de personas, y se tiran al mar medio millón de toneladas de microfibra, un equivalente a 3 millones de barriles de petróleo.

En algunos países estas formas de producción están controladas, en la mayoría no. También ocurre que diferentes regiones europeas tratan de bajar sus emisiones, pero llevan su producción al sudeste asiático. "Lo que no perciben es que la tierra es una misma casa para todos, y que de todas formas la contaminación va a afectarlos", aseguró Prieto.

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Alicia Prieto. 

Alicia Prieto.

Sin embargo, las marcas de lujo -sobre todo en Europa- ya piensan en la contaminación que generan, e intentan que sus prendas no tengan trabajo esclavo, reconocen el trabajo artesanal y priorizan el consumo local. En América del Sur se consumen muchas marcas de Europa y Estados Unidos, con dinero que se podría gastar en el lugar de origen, y hacer crecer a los emprendedores locales.

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Foto: La Nación

Foto: La Nación

¿Qué es un producto sustentable?

Cuando se habla de un producto sustentable, este tiene que ser en primer lugar económicamente rentable, en segundo lugar estar en armonía en cómo usa a los recursos naturales y en tercer lugar ser respetuoso con las personas que participan en la fabricación. "En América Latina por ejemplo, existen muchas tejedoras con técnicas ancestrales. Hay que tener en cuenta que ese conocimiento pertenece a una comunidad y cuando se usa hay que compensarlo, así como cuando se toma un tinte específico de la selva", explicó la geógrafa.

Otra opción para generar un producto sustentable es trabajar colaborativamente entre las marcas, una tendencia que se ve cada vez más seguido. Los diseñadores hoy en día prefieren hacer colecciones más reducidas y colaborativas, que fabricar miles de prendas que quizás no se vendan de una sola marca. Sin embargo, a los principales impulsores de la ola ecológica hay que buscarlos entre jóvenes emprendedores de marcas más pequeñas, que son quienes realmente están redefiniendo la industria textil.

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Se estima que en 2050 las empresas que no sean sustentables van a perder sus inversores, y este es el motor del interés real en lo que significa la sustentabilidad. Prieto consideró que muchas marcas no van a poder lograrlo, sobre todo en las cadenas de ropa rápida como Zara. El motivo es simple: no es posible proponerle a la gente que use y tire cada año decenas de prendas, y ser sustentable.

En este contexto surgió un concepto conocido como "greenwashing", que significa en pocas palabras que "hago como si soy sustentable pero en realidad no lo soy". La primer reacción que tuvieron las grandes marcas de ropa de lujo fue adoptarlo. Estos discursos sociales se usan como un argumento para vender al consumidor responsable.

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Muchas marcas optaron por mostrar cómo realizan sus productos, pero sólo una parte del proceso. "Lo que no podíamos ver era la trazabilidad del producto, conocer todo lo que hay en el recorrido hasta llegar a la tienda. Quizás fue cosido a un taller donde los empleados están mal pagos porque sus salarios son muy inferiores al mínimo, y eso no es sustentable", explicó Prieto.

El cambio necesario

El cambio es progresivo, si se impone no funciona. Tampoco hay que tirar todo lo que se tiene en el ropero y empezar de nuevo, sino tener una actitud más crítica sobre lo que consumimos, y pensar: ¿Realmente necesito esto que estoy por comprar?. "Estoy segura que las generaciones que vienen van a tener una compostera en casa, van a separar la basura, y van a tener hábitos sustentables. Todos podemos aprender a ser un consumidor responsable, la clave es pensar en qué va a pasar cuando el producto vaya a la basura", dijo Prieto.

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A esta reflexión cada vez se suma más gente, y Prieto se mostró esperanzada de que "vamos a ir sembrando esta semilla del cambio, que no pretende que uno de un día para el otro haga el click y sea un consumidor responsable, sino que reflexionemos sobre nuestros actos".

Muchos especialistas, incluidos los de la ONU, remarcan la importancia de garantizar que la ropa se fabrique de la manera más sostenible y ética posible en los próximos años. En esta línea, la única manera de hacer verdaderamente sostenible y menos contaminante la industria de la moda es terminar con la cultura del desperdicio.