En esta etapa, los niños intensifican su curiosidad y, para mayor complicación de los papás y las personas que están a cargo de su cuidado, muchas veces pueden evadir con mucha facilidad las medidas de seguridad que se han tomado. Por eso, es importante vigilar a los niños, porque todavía no saben diferenciar muy bien entre las cosas que son peligrosas y las que no lo son.
Por otro lado, los accidentes más frecuentes que se producen son las intoxicaciones, las caídas y los ahogamientos.
La primera medida que hay que tomar es ser buenos modelos. Los niños, especialmente hasta los seis años, son grandes imitadores de sus maestros favoritos: sus papás. Por eso, nunca hagas o digas algo que no quieres que su hijo repita. Particularmente, entre los tres y cinco años del niño, es muy importante que las personas que rodean al pequeño establezcan reglas consistentes y que le comiencen a explicar las razones de esas reglas.
Aunque el niño no va a comprender todo a la perfección, es necesario hacer el esfuerzo de explicarle el por qué de las reglas, en el vocabulario más simple posible. Esto implica que si, por ejemplo, le estamos diciendo a nuestro hijo que tiene que esperar en la esquina, en la vereda, hasta que el semáforo ‘del hombrecito’ se pone verde para cruzar la calle, nosotros no crucemos el semáforo en rojo, ‘porque no viene nadie’.
Este período requiere una gran paciencia por parte de los adultos. Es importante no cansarse de repetir las reglas, especialmente cada vez que el chico está a punto de violarlas.
El Dr. Osvaldo González Carrillo, director del Hospital de Niños, indicó una serie de recomendaciones para evitar los accidentes domésticos más comunes.
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