Lo hicieron: dejaron todo y se fueron a dar la vuelta al mundo

Jorgelina Villar y Damián Passarello son novios desde hace 8 años. Hace un tiempo aplicaron al programa Working Holiday, emprendieron viaje y hoy viven en Nueva Zelanda.
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Él es músico y ella Comunicadora Social. Después de pensarlo y ver cómo otros amigos descubrían nuevos horizontes, descubrieron que ellos también podían ir un poco más allá. “Empezaron a venir a esta parte del mundo algunos amigos de Santa Fe. Así que ya teníamos algunas ideas de lo que implicaba esto de irse a otro lugar”.

Aplicaron y se fueron

 

“Nosotros aplicamos en septiembre del 2016 y, por suerte, nos salió a los dos. Dejamos nuestros trabajos y nos decidimos a viajar. Yo trabajaba en una radio de Santa Fe, y Damián dejó las bandas de música. Compramos el pasaje y nos vinimos”, contó Jorgelina en Aire de Santa Fe.

Nueva Zelanda los recibió en marzo de 2017. Ni bien llegaron fueron “a la casa de unos amigos” que los hospedaron hasta que se acomodaron. Dejar el trabajo, fue una decisión que llevó mucho tiempo. “La idea principal era venir un tiempo y ver cómo íbamos. Pero al tiempo de estar instalados conseguimos un trabajo en Auckland que nos daba muy buena estabilidad laboral y posibilidad de ahorrar”.

 

El idioma

 

En Nueva Zelanda se habla en inglés pero tienen una tonalidad diferente que perjudicó la comunicación los primeros meses. “A mi me costó mucho el inglés de acá porque es muy diferente al que estudiamos en la escuela o en institutos”.

Es más, la dificultad del idioma perjudicó las posibilidades laborales. “También me costó un poco más conseguir trabajo porque las oportunidades para las mujeres son más complicadas y más si no tenes ingles. Me armaba un discurso para ir a imprimir un currículum, llegaba al lugar para imprimirlo y me salían con cualquier cosa”.

Trabajar de lo que venga

 

La primera posibilidad laboral que tuvo Jorgelina fue en el medio de un bosque. “Hacíamos caminos con piedras, maderas. Tenía que armar un camino con una carretilla. Yo jamas había agarrado ninguna herramienta. Ahí me pregunté qué estoy haciendo acá y me cuestioné la decisión que habíamos tomado”, contó entre risas.

Para él fue más fácil conseguir trabajo. “Llegamos un viernes y el lunes Damián ya estaba trabajando. Teníamos un amigo que le consiguió donde trabajaba él”. 

 

La preparación de la odisea

Tomar la decisión de viajar no implicaba solamente un deseo, sino también el ahorro y la preparación. “Nos tuvimos que desapegar de todas las cosas materiales que no era muchas pero tenían valor sentimental. Como yo tenía un trabajo fijo, pude ahorrar pero tuve que vender mis cosas como la cámara y la computadora. Damián, por su parte, tuvo que vender sus instrumentos musicales para poder juntar dinero. Dolió al principio pero lo superamos”.

La familia

Hace un mes y una semana estuvieron en Santa Fe. “Lo que nos dice la familia es que no volvamos porque las cosas están complicadas en Argentina, que aproveche la experiencia, que trate de ahorrar lo que pueda para construir una base porque está difícil”.

 

 

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