La Serenísima, del Grupo Mastellone, se convirtió en la primera empresa de la región en obtener el sello de bienestar animal para sus productos, otorgado por el IRAM. La compañía certificó su sistema de Gestión del Bienestar Animal siguiendo los lineamientos de la ISO 34.700 (ISO, 2016), una de las más avanzadas que existen en la actualidad. Con este sello, el objetivo es impulsar una actividad lechera en la que se busque que los animales sean tratados con respeto, cuidado y de acuerdo con las normas éticas y de bienestar animal.
"Los sistemas de gestión fueron creciendo de la mano de la calidad. Mastellone fue una de las primeras compañías en la Argentina en certificar las normas ISO, por supuesto esto hace 40 años no se hablaba, pero la empresa siempre tuvo esa visión de máxima calidad", sostuvo Luis Demicheli, gerente de Sistemas de Gestión y Sustentabilidad de La Serenísima en una entrevista con Luis Mino en AIRE.
A lo largo de su historia, La Serenísima se ha esforzado en pos de la innovación, liderando los principales cambios producidos en la industria alimenticia nacional, entre los que se destacan la primera leche pasterizada en botella de vidrio, el desarrollo del famoso sachet, la innovadora línea de leches funcionales y la leche con menos de 50.000 bacterias por mililitro.
Casi un siglo después, La Serenísima tiene definido un camino guiado por la innovación y el desarrollo de la industria alimenticia de la Argentina.
Para asegurar la transparencia de este compromiso de bienestar animal, se eligió trabajar con instituciones de renombre que brinden seguridad y guía durante el proceso. De esta forma, se recurrió al IRAM, quién certificó los lineamientos y requisitos a cumplir para que la totalidad de los animales involucrados en la actividad lechera se desarrollen y vivan en adecuadas condiciones de bienestar.
El bienestar animal es un concepto amplio que se centra en analizar y proteger el estado físico y emocional de los animales, que varían de acuerdo con el entorno en donde el animal se desarrolla a lo largo de su vida. "Es que las vacas estén bien alimentadas, cuidadas, que tengan un ambiente confortable y descanso sin lesiones ni dolor, pero que también tengan un ambiente propicio para poder manejarse y puedan sentirse seguras. Esto va más allá de lo físico si no que también abarcar lo emocional", recalcó Demicheli.
Este aspecto está regido por normas internacionales más allá de las normas ISO que es la Organización Mundial de la Salud Animal (Omsa) que tiene un modelo de cinco libertades para establecer las condiciones para que los animales se encuentren bien no solo físicamente sino también emocionalmente
De acuerdo a la Omsa considera que un animal se encuentra en un estado satisfactorio de bienestar cuando está sano, confortable y bien alimentado, puede expresar su comportamiento innato, y no sufre dolor, miedo o distrés. Los cinco principios que guían el bienestar animal son “Libre de hambre y sed”, “Libre de incomodidad física”, “Libre de miedo y ansiedad”, “Libre de dolor y enfermedad” y “Libre para expresar su comportamiento natural”.
"Es importante porque estamos respetando y cuidando de forma ética a los animales y por supuesto que los animales bien cuidados dan un buen producto. La máxima calidad se obtiene en toda la cadena de valor desde la producción primaria y desde el tambo a la mesa, velar por el bienestar de nuestros animales es sinónimo de calidad", recalcó el gerente de la firma.
Temas
Te puede interesar




