Jorge Julio López: los 5 hechos que llevaron a su desaparición
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López sobrevivió a esta experiencia y ya restaurada la democracia se presentó como testigo en los Juicios por la Verdad abiertos en 1998. Luego de que el Congreso Nacional y la Corte Suprema anularan las leyes de impunidad, López declaró como víctima y testigo en el juicio por delitos de lesa humanidad en el que fue condenado a prisión perpetua el represor Miguel Etchecolatz.
Poco después de declarar y un día antes de que se dictara la sentencia condenatoria, el 18 de septiembre de 2006, Jorge Julio López desapareció sin que hasta el día de hoy existan noticias sobre qué le sucedió.
Los 5 hechos que llevaron a su desapariciòn
La investigaciòn
Su desaparición fue investigada, en un comienzo, en dos causas. La primera -que se tramitó en el tribunal provincial a cargo de la jueza Marcela Garmendia- se inició con la denuncia de su hijo, Gustavo López, a las 11.30 de ese mismo día. La carátula era “averiguación de paradero”. La segunda, que recayó en el tribunal federal que tenía al frente al juez Arnaldo Corazza, fue iniciada por un hábeas corpus presentado por Nilda Eloy, otra ex detenida-desaparecida.
Los expedientes
En el expediente, en tanto, se investigaron las llamadas del entorno de Etchecolatz. Entre ellas, las que mantuvo con Carlos Falcone, un ex médico de la Policía Bonaerense. Un testigo de identidad reservada lo vinculó con el secuestro de López: hizo la denuncia el 23 de mayo de 2008 y declaró en la causa que para el secuestro se había utilizado un auto que Falcone había desguazado. El 13 de enero de 2009 allanaron su vivienda y encontraron el auto: llevaba por lo menos tres años desarmado y a la intemperie. Las pruebas de luminol (un químico que se usa para detectar manchas de sangre borrada) para comprobar si había rastros de sangre dieron positivas, pero no se extrajo ningún perfil genético que pudiera compararse con el de López. Según el testimonio de una persona cercana a Falcone ante los autores de esta nota (que pidió no ser identificada), él y Gopar se conocían de Pehuajó, de donde eran oriundos, y donde Etchecolatz estuvo destinado en 1975 como segundo jefe de la unidad.
La Bonaerense
Los abogados pidieron investigar a otros policías bonaerenses mencionados por López en su testimonio, pero hubo poco avance en esas líneas, que quedaron en manos de la Bonaerense, la misma policía a la que seguía perteneciendo Etchecolatz. Por pedido de la querella de los organismos de derechos humanos, esa fuerza fue apartada de la causa en abril de 2008. Fue una decisión de la Cámara Federal de La Plata, que los acusó de “negligencia manifiesta” y cambió la carátula a “desaparición forzada”.
El presunto asesino
Otra línea de investigación involucró a integrantes del Servicio Penitenciario Bonaerense. Se inició con un testigo de identidad reservada que el 26 de septiembre de 2006 señaló a un ex jefe de Inteligencia del SPB (su nombre se mantiene en reserva porque es una línea de investigación activa) como “el asesino de López”. Del entrecruzamiento de llamadas surgieron contactos de esta persona con los penitenciarios que luego serían juzgados por delitos de lesa humanidad cometidos en la cárcel de La Plata (U9). López podría haber declarado en ese juicio.
Desprotecciòn como testigo
El 18 de septiembre de 2008, el abogado Alfredo Gascón y su socio Hugo Wortman Jofré en representación de la familia de López presentaron una denuncia penal contra los camaristas que juzgaron a Etchecolatz y las abogadas de López. Los acusaban de no haber protegido al testigo. Luego incluyeron en la denuncia al juez Corazza, quien se apartó de la causa el 17 de febrero de 2009 por “violencia moral”. El expediente pasó al otro juzgado federal, entonces a cargo de Manuel Blanco, quien falleció en 2014, y que ahora tramita el juez Ernesto Kreplak.

Fuente: www.chequeado.com







