Hace 74 años Ana Frank y su familia fueron descubiertos en el escondite
Te podría interesar
Habían pasado once horas del viernes 4 de agosto de 1944 y en la “Casa de Atrás” las ocho personas que permanecían escondidas del inclemente Ejército Nazi, que había invadido Holanda durante la Segunda Guerra Mundial, llevaban sus vidas con la normalidad que habían ganado en poco más de dos años de cautiverio. Cada una hacía sus actividades en las distintas habitaciones de los tres pisos que ocupaban… pero todo cambió en un segundo.
El golpe que abrió con violencia la puerta de ingreso a la casa fue interrumpido por un aviso:”¡La Gestapo!”, dijo uno de los cuidadores de los escondidos mientras era apuntado en la nuca por un militar nazi. Edith (la señora Frank) tejía a pocos metros. Había terminado el aislamiento de 25 meses y comenzado el triste y conocido final.
Por qué los Frank y otras cuatro personas se habían escondido
La familia Frank —compuesta por el matrimonio de Otto y Edith Hollander; y las niñas Margot y Ana— vivió en Alemania hasta 1933, año en que comenzó la persecución nazi contra los judíos, y se instalaron en Ámsterdam donde Otto fundó una empresa. En poco tiempo hicieron de Holanda su lugar.
Las niñas tenían la vida normal de las chicas de su edad. Cuando inició la década de 1940 Margot cursaba sus estudios secundarios, salía de paseo con sus amigas y Ana hacía amistades con facilidad y no le faltaban pretendientes. En los días previos a cumplir 13 años le mostró a su padre un cuaderno forrado en tela cuadrillé en tonos rojos con una pequeña cerradura en el frente que lucía en una vitrina; ese fue uno de los regalos de cumpleaños que recibió el 12 de junio de 1942. El cuaderno tenía el destino marcado: sería su diario íntimo y pasaría a ocupar el lugar de “mejor amiga” que tanto añoraba.
Unas semanas después, el 5 de julio, Edith recibió una notificación oficial que avisaba que Margot, de 16 años, debía partir a uno de los campos nazis. La mujer, asustada por saber el significado de esa citación, avisó a su marido.
Conocedor de lo que pasaba, el señor Frank había dispuesto unos meses antes un espacio contiguo al edificio de su empresa y lo estaba armando para ocultar a su familia en caso de que el ejército alemán invadiera Holanda. La partida, prevista para el 16 de julio, se adelantó una semana tras la citación. Otto dejó en la casa una nota en la que avisaba a sus amigos que la familia huía a Suiza, para despistar.
Desde el 9 de julio de 1942 hasta el 4 de agosto de 1944 la familia Frank vivió en el refugio que Ana llamó “la Casa de atrás”. Días después llegó la familia Van Pels (Van Dann en el libro) y entre ellos Peter, un muchacho de 16 años con el que Ana tendría un despertar amoroso. En noviembre de ese año se sumó el odontólogo Fritz Pfeffer (Albert Dussel).
Annelies Marie Frank (conocida en español como Ana Frank) era una niña alemana con ascendencia judía que contó en primera persona la invasión alemana en Holanda durante la Segunda Guerra Mundial.
A través de sus escritos (un diario íntimo, algunos cuadernos y varias hojas sueltas) se conocieron detalles de la persecución nazi hacia los judíos, pero también se dejó conocer como una niña curiosa por la vida, ansiosa de conocer el mundo y la naturaleza.
“Espero poder confiarte todo, ya que nunca se lo he hecho a nadie, y espero que seas de gran ayuda para mí”. Ana Frank, 12 de junio de 1942.
Aquel diario, bautizado “Kitty”, se convirtió en indispensable en la vida de Ana: describió muchos de los días del cautiverio, contó cómo vivían en el refugio, detalló el miedo que sentía ante cada explosión de las bombas que destruían el mundo que conocía y contaba el temor a ser descubiertos que la invadía. También relató el floreciente amor correspondido de su compañero de escondite, Peter.
El martes 1 de agosto de 1944 Ana escribió por última vez. Tres días después a su último relato “los escondidos” fueron encontrados y deportados al campo de tránsito de Westerbork y un mes después, tras 3 días de viajar hacinados en un tren, llegaron a Auschwitz. Víctima del tifus, Ana murió en el campo Bergen-Belsen en marzo de 1945 a los pocos días de que muriera su hermana Margot.
La enfermedad y la tristeza de Ana por pensarse sola en el mundo (creía que su padre había sido seleccionado para morir en la cámara de gas) se llevaron su vida. Una de sus amigas de escuela la vio en el campo y contó detalles escalofriantes: Ana estaba calva, casi desnutrida y desnuda, apenas tapada por unos trapos, porque había tirado sus ropas infestadas de pulgas.
En 1947, Otto Frank publicó el diario de su hija Ana: “Het Achterhuis” (La casa de atrás). Desde entonces se ha traducido a más de 70 idiomas.
Al terminar la guerra, Otto regresó a Ámsterdam donde se reencontró con Miep Gies y Bep Voskuijil, dos de las personas que les colaboraron y los protegieron en los tiempos del cautiverio. Volvió sabiendo que su esposa Edith ya no regresaría, pero dudaba sobre el paradero de sus hijas. Tiempo después supo que ellas no habían logrado sobrevivir.
Derrumbado por la noticia compartió su pena con Bep y Miep quien, a modo de consuelo, le entregó el diario de Ana y todos sus escritos. Éstos habían sido recuperados por las mujeres minutos después del arresto y Miep prometió: “Es el diario de Ana y lo guardaré para dárselo cuando regrese”. Al no regresar se lo dio a Otto quien al leerlo descubrió a su hija, conoció a la mujer que florecía con sus intrigas y supo que soñaba con ser escritora y publicar la “versión B” del diario para dar a conocer sus vivencias de guerra.
El diario de Ana fue publicado por primera vez en marzo de 1947 en los Países Bajos con el nombre que ella dejó “Het Achterhuis” (La casa de atrás). Ese relato representa desde entonces uno de los documentos históricos más valiosos que describen la Segunda Guerra y el Holocausto.

