Este jueves 3 de marzo, se cumple un mes del asalto de los motochorros a Lucio Belfiori en la costanera, por el cual el joven profesor de básquet fue herido de un disparo en el cuello y permanece internado en el Hospital José María Cullen de la ciudad de Santa Fe. En exclusiva por AIRE, Ana Sabas habló sobre la hermosa historia de amor que la une a Lucio desde el 2019.
"Ayer tuve la oportunidad de decirle la cantidad de gente que hay esperándolo", fue la frase que utilizó Ana para iniciar su sentida entrevista con Luis Mino en AIRE. Hubo mucha emoción en cada una de las palabras. También algo de angustia pero, por sobre todo, la esperanza puesta en le recuperación de Lucio, quien continúa en terapia intensiva pero con un significativa evolución.
En la entrevista relató el juego de las pestañas, que comparte desde siempre con su amor y que ahora también es una forma de comunicarse y vincularse en la terapia del Cullen. "Siempre pido lo mismo, que la vida nos encuentre siempre juntos", insistió Ana. Lucio está crítico pero en lucha desde el minuto cero en que ingresó al Hospital Cullen.
"Es muy fuerte, todo lo que pasa ahí adentro y creo que no lo puedo poner en palabras. Lucho está con nosotros y la está peleando como un guerrero porque tiene muchas ganas de salir adelante. Todos los días lo veo mejor, a paso lento pero firme", asiente Ana.
Lucio no recuerda lo que pasó el día del asalto y tampoco la familia se lo trae a la memoria porque dejaron todo en manos de la psicóloga que lo asiste. Ana se siente dueña de la primer mirada que Lucio dirigió el día en que abrió los ojos. "Antes de que los enfermeros lo notaran despierto, él ya había abierto los ojos conmigo. Yo sabía desde el día uno que él me escuchaba porque yo le hablaba y él movía los párpados", recordó.
Lucio asiente con la cabeza o cierra los ojos para decir sí y desde que despertó comprende esa orden.
Lucio y Ana: la historia de amor que nació de un intercambio de sonrisas
Hace dos años y medio que la historia de amor entre Lucio y Ana comenzó a escribirse. "Fue mutuo, nos conocíamos desde la recepción del ISEF en el 2018 y nos gustamos desde ese día. Luego tomamos caminos diferentes y al año siguiente nos volvimos a encontrar. Fue amor a primera sonrisa", cuenta Ana con una calidez que conmueve y con las cuerdas vocales apretadas para que no la abandonen en su relato.
"Nos sonreímos los dos todo el tiempo y ahí nació el amor", relata Ana (21 años) quien cumple años el mismo día que Lucio (22 años), el 11 de enero. Para Ana, Lucio es un ser sencillo, humilde y con un corazón enorme. "Cualquier persona que lo conozca dos segundos puede decir que es una excelente persona", afirmó.
A Ana y a Lucio no sólo los une el amor sino la pasión y el sacrificio por los objetivos que comparten. Trabajan juntos desde la mañana hasta la noche en el gimnasio que armaron sobre Pavón 2361. "Él me ayudó con el sueño de armarlo", destacó.
El 3 de febrero no fue un día igual y Ana recuerda los últimos momentos que compartieron antes del ataque de motochorros. "Trabajamos desde las 8 de la mañana hasta las 20, que él me llevó a mi casa. Me dejó y se fue a su casa. Se iba a juntar con sus amigos. Me llamó uno de ellos a las 23 para contarme lo que había pasado y se me vino el mundo abajo", reconoció.
Ana confía en la recuperación de Lucio, quien está en rehabilitación permanente acompañado por un equipo de kinesiólogos. Los médicos no descartan nada pero confían en que que puede mejorar muchísimo tal como lo viene haciendo desde que despertó. La entrevistada se tomó su tiempo para agradecer el trabajo, el apoyo y la solidaridad del personal de salud del Hospital Cullen.
"Mientras el paciente esté en terapia es un paciente crítico. Está estable y mejor pero hasta que no salga de terapia no voy a estar tranquila. Yo tengo mucha fe", concluyó Ana Sabas.
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