Una historia que parece sacada de un cuento de Ciencia Ficción pero ocurrió en la vida real. Un hombre muere por coronavirus en un Sanatorio y, tal como indica el protocolo, debe ser cremado. Sin embargo, cuando sus deudos fueron a retirar las cenizas, descubrieron que les habían dado la de otra persona que falleció en el mismo centro pero a causa de un infarto.
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Lo que es aún peor es que el cuerpo del hombre con COVID fue entregado a la cochería contratada por otra familia para su inhumación. El hecho habría ocurrido a mediados de junio y se inició la demanda correspondiente en el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional 49.
Si bien las autoridades de la Clínica no hicieron declaraciones al respecto, fuentes extraoficiales aseguran que el error habría sido del personal de seguridad, encargado de recibir las bolsas de la casa velatoria.
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