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Sociedad

El insospechado motivo por el que a Armstrong no le preocupaba que la gente no creyera en el viaje a la Luna

El épico astronauta norteamericano que se hizo famoso por ser el primer hombre en pisar la superficie lunar, dijo en una de sus últimas entrevistas que no le preocupaba la Teoría de la Conspiración ya que estaba seguro de que alguien algún día volvería a la Luna y recogería una cámara que dejó allí. Si se logra completar con éxito la misión de la NASA al satélite en el 2024, la cámara de Armstrong podría ser hallada.

Redacción Aire Digital

La pregunta ¿fue falso el aterrizaje lunar? no le inquietó nunca al primer hombre que pisó la Luna en 1969, Neil Armstrong.

“La gente ama las teorías de conspiración”, dijo en una de sus últimas entrevistas concedidas en el 2012, publicada por The Guardian.  El astronauta falleció en agosto de ese año.

“Quiero decir, son muy atractivos. Pero nunca me preocupó porque sé que un día alguien va a volar allí y recoger la cámara que dejé“, dijo en aquella ocasión.

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Bajar del Águila fue un momento inolvidable para la tripulación y para el mundo que en esa noche a las 23 (horas en Argentina y mayormente de noche en este lado del planeta) pudo ver en vivo el momento. “Fue especial y memorable, pero fue instantáneo porque había trabajo que hacer. No estábamos allí para meditar. Estábamos allí para hacer las cosas. Así que seguimos adelante” dijo Armstrong.

La histórica frase “es un pequeño paso para un hombre, un gran salto para la humanidad” fueron palabras que no pensó hasta que no lograron alunizar. Antes, todo era intranquilidad.

El astronauta describió el desgarrador descenso de la tripulación a la luna, que duró 12 minutos, cuando se dio cuenta de que el piloto automático del módulo lunar Águila estaba preparándose para aterrizar a la tripulación en la pendiente de un enorme cráter lunar.

“La computadora nos mostró dónde tenía la intención de aterrizar, y era una ubicación muy mala, en el lado de un gran cráter de unos 100-150 mts de diámetro con pendientes muy pronunciadas cubiertas con rocas muy grandes, no era un buen lugar para aterrizar” contó.

Por lo tanto, Armstrong tuvo que hacerse cargo de la embarcación manualmente y logró aterrizar como un helicóptero en una zona más suave hacia el oeste con solo 20 segundos de combustible.

Si el astronauta hubiese tenido la opción de elegir viajar un mes más tarde, lo hubiese hecho. Pero tuvieron que decidir hacerlo en ese momento ya que se trataba de una carrera espacial. “Tenía que decir que estábamos listos” y lo hicieron.

“Un mes antes del lanzamiento de Apolo 11, decidimos que teníamos la suficiente confianza de que podríamos tratar de intentar ir” y todo salió bien el 20 de julio de 1969 a las 17:17 (hora en Argentina) cuando el Columbia y el Águila se separaron para el gran descenso.

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