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Economía inflación | Argentina | Medio Oriente

La inflación vuelve a subir en Argentina: ¿marzo arranca con un 3%?

El año comenzó con mayor inflación, nuevos cierres de empresas y desvinculaciones de trabajadores, en un escenario incierto por las consecuencias de la guerra en Medio Oriente que amenaza extenderse en intensidad y a más países.

El aumento de los precios de la energía —que beneficia los precios de las exportaciones argentinas— implica una mayor inflación y contracción del comercio internacional y su impacto negativo sobre la actividad económica mundial. Las consecuencias de la guerra en Medio Oriente amenazan extenderse en intensidad y a más países.

El año comenzó con mayor inflación, nuevos cierres de empresas y desvinculaciones de trabajadores. La inflación de marzo amenaza con superar el 3% mensual por el incremento de los precios de los combustibles con salarios que acumulan nueve meses consecutivos de aumentos nominales inferiores a la suba de los precios. Y haberes mínimos retrocediendo porque el bono de hasta $ 70.000 sigue congelado hace 2 años.

A los aumentos de los precios y tarifas de los servicios públicos y privados se suman las alzas de los precios de los alimentos, en especial, la carne de mayor peso en el Indice de Precios.

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La inflación de marzo amenaza con superar el 3% mensual por el incremento de los precios de los combustibles.

La inflación de marzo amenaza con superar el 3% mensual por el incremento de los precios de los combustibles.

A esto se agrega el achique de empresas. Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 hubo una disminución en la cantidad de empleadores, pasando de 512.357 a 489.749, o sea una contracción de 22.608 empresas, reflejando una tendencia negativa en el tejido empresarial durante el período. El sector industrial tuvo una reducción de 2.582 empresas, según los datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT).

A su vez, en dos años el desempleo aumentó del 5,7% al 7,5%, lo que representa 350.000 desempleados más, totalizando 1,7 millones. Además, creció la informalidad laboral.

La Consultora LCG reconoce que "los indicadores del mercado de trabajo del Indec mostraron un empeoramiento general respecto de un año atrás y contra el trimestre anterior"

Respecto a la actividad industrial, el Centro de Estudios UIA (CEU) presentó los datos de enero: la producción industrial registró una baja interanual de -3,2% respecto a enero de 2025, y una suba de +3,1% respecto al mes de diciembre (sin estacionalidad).

Según la Encuesta del Indec (Tendencia de Negocios, Industria Manufacturera), son más los industriales que consideran la situación empresarial actual del sector “mala” ( 29,6) que buena ( 6,4%. El 64% la evalua como normal, arrojando un balance negativo del 23.2. En relación a la situación financiera, el 23.5% la considera “mala” versus un 11.4% “buena” y el 65,1% normal, con un balance negativo del 12.1. Lo mismo pasa con el acceso al crédito.

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La actividad industrial continúa atravesando un escenario de heterogeneidad sectorial.

La actividad industrial continúa atravesando un escenario de heterogeneidad sectorial.

La encuesta de la UIA señala que más de la mitad de las empresas registró caídas en producción y ventas en el arranque del año, también muestra que las firmas más grandes y medianas están reorganizando turnos, ajustando operaciones.

El Informe de la UIA dice que “la actividad industrial continúa atravesando un escenario de heterogeneidad sectorial, con una dinámica marcada por tres velocidades: sectores que crecen impulsados por el agro y la energía, sectores estables vinculados a la demanda inelástica y sectores en caída afectados por la retracción del consumo y la mayor competencia importada”.

El empleo continúa mostrando una tendencia contractiva: diciembre mostró una caída de 5.302 empleos industriales formales respecto al mes anterior y 38.971 en el acumulado de todo 2025.

El sector de PyMI (Pequeñas y Medianas Industrias) presenta aún mayores dificultades. Según la Encuesta que lleva adelante la UIA más de la mitad de las firmas reporta caídas en su producción y sus ventas, con una incidencia significativa de la baja demanda interna como principal limitante. En este contexto, también se observan retrocesos en el empleo y un deterioro en los indicadores de desempeño industrial, lo que refuerza la necesidad de políticas orientadas a reforzar la demanda, sostener la actividad y mejorar la competitividad.

En este sentido, es de vital importancia fomentar el crédito productivo a través de una baja en las tasas y tomar medidas de política económica orientadas a reactivar el consumo.