domingo 9 de agosto de 2020
Sociedad | pandemia | Coronavirus | cuarentena

El humor en la pandemia: por qué es necesario reírse de la enfermedad que amenaza al planeta

¿Es posible hacer bromas con el coronavirus, una enfermedad desconocida y que destroza cualquier certeza sobre el futuro? No solo es posible, es necesario. Actores, dibujantes y comediantes rescatan al humor como gran herramienta ante las crisis

Africanos cargan un ataúd mientras bailan, sin parar, en los grupos de Whatsapp. Una standapera arranca carcajadas de su audiencia virtual al detallar su obsesivo ritual de limpieza. Cada vez que el presidente anuncia un cambio de fase de cuarentena, las redes se inundan de filminas alternativas con disposiciones disparatadas. Familias enteras buscan escapar del tedio del encierro practicando extrañas coreografías que luego suben a Tik Tok.

Hasta el momento, hay un solo remedio que funciona en esta pandemia. No, no sirve para curar el coronavirus. Pero es eficaz para enfrentar la angustia, el miedo, la depresión y tantos otros padecimientos que se repiten ante el obligado #QuedateEnCasa y la falta de certezas que ofrece el futuro. El remedio es el humor. Como lo fue siempre.

“Hace más de un siglo, en su obra El chiste y su relación con el inconsciente, Freud ya decía que el humor ofrecía una manera económica de decir la verdad”, señala la psicóloga y psicoanalista María Laura Beccani, profesora de la UNR y secretaria académica del Instituto Universitario Italiano de Rosario. “El humor es una herramienta necesaria y útil a la hora de vernos con lo siniestro, cuando lo cotidiano se nos torna patético”, resume.

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Cuando uno está tapado de trabajo quedarse en casa suena ideal, pero la perspectiva cambia después de 60 días de encierro. Manejar por calles desiertas es lo que desea cualquiera que vive en una gran ciudad pero es difícil concentrarse en el camino cuando sabés que todos están guardados por una pandemia que multiplica miedos y fobias. “El humor puede interpretarse como un mecanismo de defensa. Ante una misma situación uno puede dramatizar o reírse. La elección de una de estas opciones depende de la estructura singular de cada sujeto, de cómo fue criado, no es una elección que alguien se plantee”, explica la experta.

"El humor está salvando también a los humoristas, porque ponemos foco en un servicio, para sostenernos, porque hay días que tampoco nosotros tenemos ganas de nada".

Memes, historietas, posteos en redes, stand up o sketches en vivo. Desde que comenzó la cuarentena muchos apostaron a reírse de lo que -en principio- no se supone que genere gracia. ¿Cómo es posible reírse de una enfermedad desconocida que amenaza al planeta y destroza cualquier certeza que se haya tenido sobre el futuro? Aunque, pensándolo mejor, ¿cómo no reírse? “Para la salud mental de todos, es muy bueno que haya humor y que circule”, remarca Beccani.

Una maratón para reír sin parar

“Comedia las 24 horas” fue el nombre del proyecto de streaming que la actriz y standapera Connie Ballarini organizó junto a cerca de 50 colegas en Instagram apenas empezó la cuarentena preventiva. “Estaba super ansiosa, me puse a meditar porque no me aguantaba más y al abrir la app para meditar veo que ofrecían servicio gratuito dado el contexto mundial. Me pareció un gesto lindo, me quedé pensando cómo podía aportar desde mi lugar”, recuerda.

Mientras esa idea continuaba dando vueltas por su cabeza, comenzó a coordinar un vivo que había organizado con otro comediante, Rodrigo Bello. Luego habló con otros humoristas que también querían hacer transmisiones y se dio cuenta de que tenían que organizarse “porque la cosa venía para largo”, resume. De allí salió la idea: ofrecer humor non stop de manera virtual durante quince días para combatir con la risa la angustia del aislamiento.

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“Creo que el humor es fundamental, sirve para liberar tensiones y como escape. También es útil para procesar todo lo que pasa, que es super duro. Pero no solo le hace bien a la gente, es algo mutuo: el humor está salvando también a los humoristas, porque ponemos foco en un servicio, para sostenernos, porque hay días que tampoco nosotros tenemos ganas de nada”, reflexiona.

Connie se muestra feliz con el resultado de Comedia 24 horas. “Fue un acto de amor hermoso, que salió casi sin querer. Había amigos comediantes que madrugaban o seguían derecho para acompañar a la gente con insomnio. Una creación colectiva muy amorosa para acompañarnos entre todos”, celebra. Connie no cree que esté mal reírse de una enfermedad al acecho. “Uno se puede reír de todo, pero claro que después te tenés que hacer cargo de lo que te estás riendo”, remarca la artista, que ante la imposibilidad de volver al teatro transformó en online su último show Totalmente innecesario.

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La estación previa al duelo

Reírse ante la adversidad parece ser el lema del periodista y humorista Tomás Quintín Palma. Este rosarino -instalado hace años en Buenos Aires- se volvió viral en 2008 después de tomarse con humor su desvinculación de la porteña FM Blue. Para anunciar que estaba desocupado se sacó una foto envuelto en una frazada frente a la Casa Rosada con un tarrito de limosna en la mano y publicó su CBU. Era un chiste, pero algunos no lo entendieron y comenzaron a hacerle transferencias. Aún se ríe del episodio.

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Cuando me pongo triste o me enojo, me salen chistes. Para mí, los chistes son herramientas y lo fueron toda la vida, desde la escuela, en mi casa. Aunque luego lo profesionalizo al convertirlo en un oficio”, aclara el artista, quien también formó parte de Comedia 24 horas. Pero ese maratón virtual no fue lo único que hizo en cuarentena: Tommy es anfitrión de un ciclo en La Usina Social, hace vivos a oscuras en Instagram con Nico Gutman (“una especie de radio falsa”, ríe) y No tan vivos con Claudio Villarruel.

“Creo que la gente que no se ríe en la pandemia no se debe reír nunca, en un montón de otras situaciones”, analiza. “La risa funciona como alivio, resignación. Isidoro Blaisten decía que era el último peldaño antes de la desesperación, una estación antes del duelo. Como no puedo vencer a la pandemia, ¿entonces qué hago? Me río”, remarca.

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Una forma de ordenar la realidad

“A mí el humor me vino bien para procesar crisis más personales. De alguna manera, las historietas fueron un recurso para construir un relato que ordenara la vida propia”, confiesa el dibujante Maxi Falcone. “El tono humorístico probablemente ayuda a endulzar una píldora difícil de tragar. En mayores escalas, el humor gráfico es algo de eso. Una forma de ordenar la realidad desde una perspectiva exagerada al punto de ser graciosa”, plantea.

“Fuera de la cuarentena y sus consecuencias, es puntualmente un tema difícil de abordar desde el humor porque es un asunto trágico”.

Falcone, quien publicó la novela gráfica Esquizomedia (editorial Rabdomantes), trabaja en El Eslabón y revista REA. Además, es integrante del colectivo Alegría, grupo de dibujantes de todo el país que se unieron para hacer humor a partir de “la revolución de la Alegría” de 2016. “Fueron años de enorme degradación social pero con una dirigencia política que dejaba mucho material para el chiste”, rescata. Pese a la crisis, el humorista analiza que “fueron buenas épocas para el humor”.

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¿Es entonces la pandemia, con su crisis, un buen momento para el humor también? “Es un monotema que está invadiendo cualquier historia que quiera contarse de la actualidad”, reconoce. “Fuera de la cuarentena y sus consecuencias (la paranoia ante un estornudo, comerse en tres días lo que se compró para una quincena, la restructuración de la vida social), es puntualmente un tema difícil de abordar desde el humor porque es un asunto trágico”, plantea. Paradójicamente, admite que en su caso “dentro de todo la está pasando bien” en el encierro y eso es un problema: “Sin angustia no puedo hacer humor”, lamenta.

Chistes camuflados de autoayuda

My first tumba, Elma, Arigato y Jajodeee son algunos de los pseudónimos con los que se identifica el ilustrador Ariel Maione, quien aporta sus dibujos y su humor en informes de Rosarioplus y hasta el año pasado era uno de los conductores de Tardenautas (5rtv). “En este tiempo tan raro comprobé que el humor sirve como herramienta. Lo loco es que no solo la uso para intentar arreglar lo que está medio roto, sino que cuando la uso me doy cuenta de que me ayuda a arreglarme un poco a mí”, evalúa. Luego llega la explicación: “Me encontré dibujando o pensando en chistes que tal vez no los terminé publicando porque eran realmente malísimos pero me servían a mi para liberar un poco la tensión y pensar la realidad desde un lado más zonzo, y por lo tanto más gracioso”.

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La experiencia de Ariel con el humor en la pandemia fue bastante paradójica. “Me resultó muy fácil hacer chistes con la paranoia de la gente, la muerte, el miedo a morir y la enfermedad, pero al mismo tiempo me resultó muy difícil publicar esos chistes y mofarme de ciertas cosas que muchas personas estábamos padeciendo”, se sincera.

Aclara que él mismo se incluye en el grupo de los paranoicos. “Al final, decidí abandonar momentáneamente ese tipo de chistes (otra decisión difícil) y empezar a hacer postales con frases inspiradoras y positivas que tengan algún chiste camuflado. En vez de reírme de todos opté por poner el humor a disposición del lector como una especie de autoayuda berreta”, subraya.

La vida es como Optimus Prime.> Es un recordatorio de @jajodeee , para que te lo olvides rápido...#meme #memesespañol #frasespositivas #frasesinstagram #frasesinspiradoras #transformers #optimusprime #comic

Transformar lo que te pasa en humor

“En algún momento te descubrís pasándole alcohol al alcohol en gel”, reflexiona la comediante, actriz y autora Vero Lorca. Copa de plata en el Mundial de Stand Up de Twitter, considera que el humor es un recurso que sirve ante cualquier crisis. ”Los comediantes en general hacemos humor de nosotros mismos y de lo que nos pasa. Recuerdo estar separándome, llorando y diciendo ‘esto va a ser muy buen material en algún momento’”, evoca. Por eso no considera conflictivo el hecho de hacer chistes sobre la situación que mantiene en vilo a -literalmente- todo el mundo.

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“En momentos críticos, el humor te salva. Después igual tenés que poder estar tranquilo para sentarte y transformar lo que te pasa en un acto humorístico de comedia”, aclara. “El humor ayuda a enfrentar la situación y desdramatizar. Cuando te podés reír, tomás distancia y podés aliviarte. Pero además es una herramienta para todo, para decir incluso aquello que no podés decir de otra manera, para hacer catarsis”, resume. Remarca que esto se aplica tanto a los comediantes como a los espectadores.

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Vero defiende el poder reírse de todo. “Creo que se puede hacer humor de cualquier cosa, el tema es tener en cuenta de qué te estás riendo. Es fundamental que pienses qué querés decir con lo que estás diciendo”, sostiene.

La ironía que genera inmunidad

La cuenta de Instagram @covidyconfusion tiene dos años de vida y 107 mil seguidores. ¿Acaso adivinaron la pandemia que se venía? No. La cuenta arrancó en medio del debate sobre el aborto como @feminismoyconfusion pero luego mutó para adaptarse a la realidad, según cuenta el “grupo editorial” que juega al misterio detrás de los posteos. Comparten memes, sí, pero se destacan por sus inteligentes recortes de sucesos o de coberturas de sucesos que se terminan transformando en meme porque son casi inverosímiles.

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“Toda la desinformación del principio, proveniente de todo rincón del planeta, dio muchísimo material para memes. Y obvio que con las medidas preventivas (o no) de los gobiernos, sigue”, precisan. Las mentes detrás de la popular cuenta defienden a toda costa la posibilidad de reír ante circunstancias adversas. “Lo gracioso del mundo meme te ayuda por lo menos a pasar el tiempo, enfrentar la crisis puede significar que por lo menos no te quisiste pegar un tiro en tu padecimiento mental porque hiciste o compartiste un meme que hizo reír a otrxs y te reiste en una secuencia de chistes y comentarios irrisorios por muchos minutos. Eso te hizo liberar endorfinas, dopamina y magia, y ahí tenés un rato más de estabilidad ganada a las fuerzas depresivas del contexto”, sostienen.

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El grupo responsable de @covidyconfusion considera que “reírse es, además, una respuesta medio epocal. Todo lo parodiamos, les millennials y les centennials somos expertes en eso. Hay algunx autorx que habla de que eso de ironizar hasta el fin de la gracia nos hizo inmunes a esperar que el mundo sea menos mierda”.

“Ahora ni esperamos, solo nos reímos y que todo sea suerte. No hacemos más esfuerzo que eso. O ponemos la creatividad en un buen meme, más que en un buen plan político. Ponele. Hay algunas personas que pueden con las dos (por suerte), pero el resto somos impotentes educadxs por internet, y entonces solo nos queda reír ante la desesperación de lo increíble que estamos viendo”, concluyen.

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