domingo 12 de julio de 2020
Política | Cristina Kirchner | Raverta | Alberto Fernández

Fernández consolida su pacto con Cristina Kirchner

En esta nota, una serie de circunstancias y decisiones que refuerzan la injerencia de Cristina en el Presidente. En medio del coronavirus, estos hechos pasan desapercibidos.

¿Quién es, en realidad, Alberto Fernández? El Presidente llegó al poder hace poco más de cinco meses y el signo de interrogación permanece abierto. Las opiniones continúan divididas: los más críticos insisten en que Fernández no es otra cosa que el testaferro de Cristina Kirchner en el poder. Otros, más condescendientes, sostienen que Fernández mide los tiempos y espera el momento más propicio para finalmente imponer su impronta. Como hizo Néstor Kirchner en 2005, cuando percibió que había llegado su hora y se desembarazó de su mentor, Eduardo Duhalde.

Lo cierto es que los últimos gestos del Presidente parecen abonar la primera tesis: Alberto Fernández, lejos de tomar distancia de Cristina Kirchner, ha permitido que su vicepresidenta avance silenciosamente, pero con pie firme, en el esquema de poder de su gobierno. Pese a que Fernández alcanzó, en el último tiempo y gracias a su gestión frente a la pandemia de coronavirus, niveles inéditos de aceptación pública en las encuestas, poco y nada ha hecho hasta ahora para capitalizarlo a su favor. Lejos de construir un liderazgo propio, cedió importantes porciones de poder al kirchnerismo, al tiempo que permite que el cerco judicial que se ciñe sobre la vicepresidenta se abra lentamente.

Esta avanzada kirchnerista, a la que Fernández dio luz verde, pasa desapercibida en medio de la incertidumbre y la preocupación lógica que genera en la sociedad los efectos de la pandemia. Vale la pena repasar algunos datos para dimensionar cómo la presencia de Cristina Kirchner se mantiene en el primerísimo plano del escenario político.

Esta avanzada kirchnerista, a la que Fernández dio luz verde, pasa desapercibida en medio de la incertidumbre y la preocupación lógica.

Nombramientos clave: con la designación de Fernanda Raverta como jefa de la Anses, la agrupación La Cámpora no sólo manejará una de las principales cajas del Estado; además, le permitirá extender su dominio territorial más allá de las fronteras bonaerenses por medio de las llamadas UDAI (Unidades de Acción Integral), ramificadas en todo el país. Raverta, exdiputada nacional, es una dirigente incondicional del kirchnerismo, muy cercana a Máximo Kirchner. Con Raverta en la Anses y Luana Volnovich en el PAMI, La Cámpora se asegura dos de los enclaves de poder más importantes de la administración, a lo que se suma el nombramiento como CEO de YPF de Sergio Affronti, un hombre que responde a Miguel Galuccio, expresidente de la compañía estatal durante la gestión de Cristina.

Raverta.jpg
María Fernanda Raverta, al frente de la Anses, proviene de La Cámpora.

María Fernanda Raverta, al frente de la Anses, proviene de La Cámpora.

No más querellas. La Oficina Anticorrupción anticipó que ya no será querellante en las causas Los Sauces y Hotesur, donde se investigan supuestas maniobras de lavado de dinero de la familia Kirchner. Así lo confirmó el titular del organismo, Félix Crous, quien fuera fundador y activo militante de Justicia Legítima. La oposición denunció que, con esta maniobra, el Presidente pretende "consagrar la impunidad de la familia Kirchner" y advirtieron que su resolución no tiene el aval de los equipos legales de la OA.

Un salvavidas para jueces amigos. En el Consejo de la Magistratura, el kirchnerismo aprobó la desestimación de las denuncias contra el juez Luis Rodríguez, acusado de haber recibido un soborno millonario de Daniel Muñoz, valijero de la familia Kirchner, para beneficiarlo en un expediente. El kirchnerismo también aprobó el dictamen que propone la desestimación de las denuncias acumuladas contra el juez Rodolfo Canicoba Corral, el cual será tratado en la próxima reunión del Consejo.

Pietragalla, de acusado a elogiado por el Presidente. El secretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla, un hombre muy cercano a la expresidenta, fue protagonista de una fuerte polémica cuando reclamó a la Justicia que se dispusiera la prisión domiciliaria del exsecretario de Transporte del kirchnerismo, Ricardo Jaime, y de Martín Báez, hijo del empresario Lázaro Báez, con el pretexto de la pandemia de coronavirus. El Ministerio de Justicia, de quien depende Pietragalla, admitió que el funcionario actuó por su cuenta sin notificar al Gobierno; de inmediato se desataron versiones sobre su inminente despido. Sin embargo, esto no ocurrió: el Presidente, lejos de pedirle la renuncia, respaldó su accionar.

Cuando parecía imperar cierta cordialidad entre el oficialismo y la oposición en la lucha mancomunada contra la pandemia de coronavirus, Fernández sorprendió con duras críticas a María Eugenia Vidal.

Impuesto a las grandes riquezas: es motorizado por Máximo Kirchner y, si bien no fue presentado aún, en el kirchnerismo descuentan que avanzarán con la sanción de la ley pese a los reparos internos, incluso dentro del Gobierno.

vidal fernandez
Alberto Fernández cruzó a la gestión de María Eugenia Vidal por la política sanitaria de Buenos Aires. Cristina Fernández es partidaria de tensar la relación con la exgobernadora.

Alberto Fernández cruzó a la gestión de María Eugenia Vidal por la política sanitaria de Buenos Aires. Cristina Fernández es partidaria de tensar la relación con la exgobernadora.

A la oposición, ni el saludo. Cuando parecía imperar cierta cordialidad entre el oficialismo y la oposición en la lucha mancomunada contra la pandemia de coronavirus, Fernández sorprendió con duras críticas a María Eugenia Vidal, exgobernadora de Buenos Aires. Bien es sabido que Vidal, que mantuvo un deliberado perfil bajo en los últimos días, es la dirigente de la oposición que Cristina Kirchner y su ladero, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, más recelan. La expresidenta, resentida con quienes integraron el gobierno de Mauricio Macri, es partidaria de mantener una relación distante y dura con la oposición. Fernández tomó nota.

Las señales son elocuentes: la avanzada kirchnerista se evidencia no solo en la agenda política, también la judicial, desde la liberación de presos en Buenos Aires hasta sugerir retoques en la Corte Suprema. El crecimiento del poder territorial y económico de los espacios de Cristina en el Gobierno han sido claros, y todo indica que continuará batallando en ese camino. Queda por develar un interrogante. ¿Qué camino adoptará Fernández respecto de la deuda externa? ¿Buscará un acuerdo con los bonistas para evitar el default o se dejará llevar por las opiniones más radicalizadas del Instituto Patria? En los próximos días se develará la incógnita.

Dejá tu comentario