Funes definió la agresividad al volante como “inconductas sociales en el tránsito, que reflejan la ausencia de un comportamiento social responsable”.
Así, destacó que conducir es un acto colectivo: “El tránsito es un sistema y lo que yo haga o deje de hacer va a repercutir en los demás. La conducción es un hecho social y colectivo, no es individual, no estamos solos en la calle”.
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El profesor diferenció entre manejar y conducir: “Manejar es la destreza para manipular un vehículo, pero conducir es algo mucho más complejo. Esto genera tensiones propias en la dinámica del manejo, que se suman a las preocupaciones y circunstancias personales, creando una situación inestable en el compartir con los demás”.
Una encuesta realizada por la asociación en la Ciudad de Buenos Aires reveló datos preocupantes: “Un 53% de los conductores insulta, agrede y maltrata al prójimo en el tránsito, un 43% responde a esas agresiones y un 9% ha llegado a enfrentamientos físicos por cuestiones viales. Algo a lo que, lamentablemente, estamos acostumbrados”, sostuvo Funes.
Para el especialista, estas cifras “son altísimas y tienden a incrementarse, lo que refleja una menor disposición a entender lo colectivo, es decir, la integración de uno con el resto en el tránsito”.
"La violencia parece ser la instancia final para dirimir una discusión que generalmente se originan por errores o la infortunia de alguien”, completó.
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Sobre la dinámica entre conductores, comentó: “Cuando un conductor reacciona frente a uno agresivo, está siendo dirigido por la acción del otro. Por eso es vital adoptar un comportamiento social responsable para reducir las muertes en el tránsito”.
Finalmente, Funes recomendó mantener la calma: “La idea es no engancharse, no tomárselo personal. La reacción debe controlarse porque no sabemos el estado del otro. Cuando alguien agrede o insulta, ya no es una respuesta racional a una situación racional como el tránsito. Reaccionar solo agranda el conflicto, por eso es mejor salir de él”.